Punto Digital

Mundo

Viajar sin dañar el planeta: cómo hacer turismo más sostenible este verano

Por Tatiana Matos Veloz • 30 de julio de 2025

Y si volar es inevitable, Divasson recomienda compensar las emisiones, reducir la frecuencia de vuelos y alargar la estadía para minimizar el impacto.

Con la operación salida de agosto en marcha, miles de personas hacen las maletas, pero también surgen dudas: ¿es posible disfrutar de las vacaciones sin afectar al medioambiente? Según expertos, la respuesta no es blanco o negro, sino una invitación a replantearse cómo, cuánto y a dónde viajamos.

“El turismo representa cerca del 9 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero”, afirma Asier Divasson, investigador en Sostenibilidad y Movilidad de la Universidad de Deusto. Sin embargo, aclara que no se trata de dejar de viajar, sino de cambiar la forma en que lo hacemos.

“Muchas veces, viajar menos, más despacio y más cerca, no solo es mejor para el planeta, sino también para nosotros mismos”, sostiene.

Menos prisa, más consciencia

En lugar de acumular destinos, el slow travel —viaje lento— propone disfrutar del trayecto, hacer pausas, visitar pequeñas localidades y vivir la experiencia con calma. El tren se perfila como uno de los medios de transporte más sostenibles, y opciones como el Interrail son populares entre jóvenes europeos que apuestan por un turismo sin prisa.

Y si volar es inevitable, Divasson recomienda compensar las emisiones, reducir la frecuencia de vuelos y alargar la estadía para minimizar el impacto.

Turismo con impacto positivo

El investigador recuerda que la sostenibilidad también es social. Consumir en negocios locales, valorar la cultura del lugar y elegir alojamientos comprometidos con el entorno son decisiones que pueden generar un impacto positivo en las comunidades que visitamos.

“Viajar de manera sostenible no se trata solo de reducir emisiones, sino de fomentar un turismo que reconstruya, que preserve lo que visitamos”, añade.

Sostenibilidad sin ecoansiedad

Aunque cada gesto cuenta, Divasson advierte sobre el riesgo de convertir la sostenibilidad en una fuente de angustia. “Si alguien experimenta ansiedad al planear sus vacaciones por querer ser coherente con sus valores ambientales, debe recordar que su salud mental es lo primero”.

En resumen, cuidar el planeta no significa renunciar al descanso, sino repensar cómo nos movemos, qué consumimos y qué huella dejamos. Porque a veces, menos es más.

Compartir: