Nueva York– Si pensabas que las velas eran para cuando se va la luz o para poner ambiente en casa, CADAR acaba de cambiar las reglas… y probablemente también tu presupuesto.
La marca de joyería de lujo lanzó su colección “Circle of Light”, una línea de velas que no solo huelen bien, sino que vienen en envases de vidrio soplado a mano que parecen piezas de museo. Sí, básicamente estás comprando una vela que también podría vivir en una vitrina.
Pero vamos a lo importante: el precio
Según la propia marca, estas velas —en colaboración con VENINI y el perfumista Alberto Morillas— se venden como objetos de lujo. En la práctica, eso significa que: no son velas de farmacia, ni de supermercado y mucho menos para emergencias.
Aunque los precios varían según diseño y configuración, algunas piezas pueden alcanzar los $2,700 dólares. Esto lo que plantea una pregunta real para nosotros consumidores y mortales…¿Estoy comprando una vela… o una obra de arte que se va a derretir?
El concepto: lujo que se quema
La colección incluye fragancias inspiradas en joyas y nombres como Psyche, Python o Fur, porque claramente decir “vainilla” ya no es suficiente en este nivel.
Las vasijas están diseñadas como esferas modulares de fino vidrio de Murano. Este tipo de material se considera un arte artesanal. Se forma bajo la técnica de vidrio soplado y, desde el siglo XIII, se realiza en la isla veneciana de Murano, Italia. Es reconocido mundialmente por su calidad, colores vibrantes y técnicas complejas como murrinas y filigranas.
Este tipo de vidrio es hecho a mano por lo que cada pieza es única y probablemente más delicada que tu factura de luz.
El dilema del consumidor
Aquí es donde entra la realidad. En Puerto Rico, la gente compra velas por los apagones o para la temporada de huracanes. Ciertamente, existe un mercado de velas de olor pero a precios accesibles. Pero en el mundo de la marca CADAR, las compras son por la estética y la experiencia de quienes pueden pagar.
Así que, mientras unos buscan luz, otros buscan “energía y elegancia en el hogar”… por varios cientos de dólares
¿Vale la pena?
Depende de a quién le preguntes. Si eres coleccionista y millonario puede ser arte funcional. Si eres consumidor promedio, puede ser un “no gracias” inmediato. Al final del día, la vela se va a consumir… pero el golpe al bolsillo no se evapora tan fácil.