Madrid– Una dieta inadecuada continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para enfermedades del corazón a nivel global, al punto de provocar cerca de 4 millones de muertes en 2023, según un estudio publicado en la revista científica Nature Medicine.
La investigación, basada en datos de 204 países durante más de tres décadas, concluye que la mala alimentación también fue responsable de la pérdida de casi 97 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), una medida que combina años vividos con enfermedad y muertes prematuras.
A pesar de que las tasas ajustadas por edad han mejorado en los últimos años, el número total de muertes ha aumentado alrededor de un 40 %, en gran parte debido al crecimiento y envejecimiento de la población mundial.
“Se trata de un problema de salud creciente, y no debería crecer porque es solucionable”, explicó el médico e investigador Alberto Ortiz, uno de los autores del estudio.
Impacto desigual
El estudio revela que los hombres se ven más afectados por hábitos alimentarios poco saludables que las mujeres, y que el impacto negativo aumenta significativamente a partir de los 75 años, como resultado de años acumulados de mala alimentación.
Además, los investigadores advierten que la mejoría ha sido menor en poblaciones jóvenes, lo que podría anticipar un problema mayor en el futuro.
Diferencias entre países
A nivel global, las tendencias varían significativamente. Regiones como Europa Occidental y América del Norte han logrado reducir las tasas de mortalidad, mientras que en partes de África subsahariana estas han aumentado.
En América Latina, aunque se han registrado mejoras relativas, el número total de casos ha crecido por el aumento poblacional. Países como Venezuela y República Dominicana muestran poco progreso, mientras que Perú destaca por mejores resultados.
¿Qué está fallando en la dieta?
Entre los principales factores dietéticos asociados al riesgo cardiovascular se encuentran:
- Bajo consumo de cereales integrales
- Exceso de sodio
- Baja ingesta de frutos secos y semillas
- Consumo elevado de carnes procesadas y bebidas azucaradas
Los expertos señalan que en países más ricos predominan los excesos —como carnes procesadas y azúcar—, mientras que en países más pobres el problema suele ser la falta de alimentos saludables.
Claves para prevenir
El estudio reafirma que la mayoría de estos riesgos son prevenibles. Entre las recomendaciones destacan:
- Priorizar alimentos frescos sobre procesados
- Aumentar el consumo de frutas y verduras
- Reducir sal, azúcar y carnes procesadas
- Mantener un estilo de vida activo
“Comer de mercado, no de supermercado; comer de colores; y menos plato y más zapato”, resumió Ortiz, en referencia a los principios de la dieta mediterránea.
Los investigadores advierten que, aunque el estudio se basa en datos observacionales, la evidencia es consistente en señalar la alimentación como un factor clave en la salud cardiovascular.