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Trump impone su sello transformando íconos históricos en la Casa Blanca

Por Redacción Digital • 16 de julio de 2025

La Casa Blanca vive uno de sus rediseños más visibles y controversiales. El rediseño recuerda que la Casa Blanca siempre ha sido un reflejo de sus ocupantes, para bien o para mal.

Washington – A seis meses de haber retomado la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump ha impulsado cambios significativos en la Casa Blanca, tanto en estilo como en simbolismo. Desde la decoración recargada del Despacho Oval hasta la sustitución del césped de la Rosaleda por asfalto, su visión de poder y estética está dejando una huella dorada y polémica en la sede presidencial.

El Despacho Oval ha dejado atrás la sobriedad que caracterizó a anteriores administraciones. Ahora, bajo la mano de Trump, luce espejos con marcos dorados, molduras ornamentadas y nuevos cuadros que han transformado la icónica oficina en lo que muchos comparan con un mini Versalles. A los adornos se suman trofeos dorados sobre la chimenea, un reloj igualmente dorado, y hasta una portada enmarcada del New York Post con su propia ficha policial, tomada en Georgia en 2023.

El presidente, conocido por su estilo grandilocuente, ha duplicado los elementos decorativos que había instalado durante su primer mandato, y ha añadido nuevas piezas que recuerdan a la ostentación de su residencia en Mar-a-Lago, Florida.

Fuera del Despacho, los cambios también han generado debate. En una de sus reformas más controvertidas, Trump ordenó pavimentar con asfalto la Rosaleda diseñada en 1962 por Jacqueline Kennedy, con el objetivo de facilitar eventos oficiales. También mandó instalar dos mástiles de 30 metros de altura para banderas estadounidenses, financiados personalmente, y taló una magnolia histórica plantada durante la presidencia de Andrew Jackson, alegando problemas de salud en el árbol.

Otra de las decisiones que ha causado revuelo fue reemplazar el retrato de Hillary Clinton, hasta hace poco colgado como parte de la colección de primeras damas, por un retrato suyo.

Trump ha adelantado que su próxima meta es construir un salón de baile en la Casa Blanca, inspirado en el que tiene en Mar-a-Lago. El proyecto tendría un costo estimado de 100 millones de dólares.

Aunque las críticas no se han hecho esperar, la historia demuestra que este tipo de transformaciones no son nuevas. Stewart McLaurin, presidente de la Asociación Histórica de la Casa Blanca, recuerda que desde su construcción en 1792, la residencia ha sido objeto de controversias por sus modificaciones. Reformas de mandatarios como Thomas Jefferson, Andrew Jackson, Jackie Kennedy o Richard Nixon fueron duramente criticadas en su momento, aunque muchas hoy se consideran parte integral del edificio.

“La Casa Blanca siempre ha sido un reflejo de quienes la habitan. Algunas transformaciones se olvidan, otras se vuelven íconos”, concluyó McLaurin.

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