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Tras el asesinato de Gabriela Pratts, denuncian abandono y crisis social en Aibonito

Por Tatiana Matos Veloz • 19 de agosto de 2025

El testimonio concluye con un llamado a mirar de frente la violencia en Puerto Rico y reconocer que el cambio no será inmediato, pero debe empezar por el duelo colectivo, la reflexión y la búsqueda de alternativas comunitarias.

San Juan- El asesinato de la joven Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, en Aibonito ha desatado no solo indignación y reclamos de justicia, sino también reflexiones profundas de ciudadanos que comparten sus vivencias para tratar de entender el trasfondo de la violencia que golpea a los pueblos de Puerto Rico.

En redes sociales, un seguidor escribió un extenso testimonio en el que relata su niñez y juventud en Aibonito, marcada por el bullying, la pobreza, la violencia de residenciales y la falta de oportunidades. Su texto conecta esas experiencias con el contexto en el que ocurrió el crimen de Gabriela, describiendo cómo conflictos que podrían parecer triviales pueden escalar rápidamente en entornos de alta tensión social.

Testimonio desde Aibonito

El escrito recuerda un incidente de acoso escolar vivido hace más de 20 años y cómo la “babilla” —un término cultural asociado al valor o la dureza para enfrentar retos— se convierte en un mecanismo de defensa en comunidades vulnerables.

“En fin, a lo largo de mi vida, inconscientemente trato de tener esa babilla en una rara pero común sed de sobrecompensación cuando se es ‘del otro la’o’ o vives fuera de alguna normatividad”, compartió el autor.

Según su reflexión, lo que ocurrió con Gabriela puede entenderse dentro de un contexto de acoso, retaliación y dinámicas de poder entre jóvenes, enmarcado en un ambiente de violencia estructural que ha afectado por décadas a la zona.

El mensaje denuncia que Aibonito, al igual que otros pueblos fuera del área metropolitana, ha cargado históricamente con:

El autor enfatiza que el caso de Gabriela no puede verse como un hecho aislado, sino como parte de un problema sistémico de violencia y abandono gubernamental, donde la falta de inversión en las comunidades abre espacio a ciclos de marginación y tragedias.

Una invitación al duelo y la acción

El testimonio concluye con un llamado a mirar de frente la violencia en Puerto Rico y reconocer que el cambio no será inmediato, pero debe empezar por el duelo colectivo, la reflexión y la búsqueda de alternativas comunitarias:

“Hay que comenzar a mirar esa violencia de frente y empezar a tratarla en Puerto Rico con la intencionalidad que amerita, porque todos venimos de esa brusquedad… Pero también todos podemos desarmarla”.

El autor despide su mensaje con un tributo:
“Gabriela Nicole, desde lo más profundo.”

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