En el boxeo, tirar la toalla puede parecer sinónimo de rendirse. Sin embargo, para quienes están en la esquina puede representar una de las decisiones más importantes: aceptar una derrota para evitar que el peleador continúe recibiendo castigo.
Puerto Rico ha sido testigo de momentos que demuestran lo difícil que puede ser tomar esa decisión.
Tito: perder el invicto antes que continuar
El 29 de septiembre de 2001, Félix “Tito” Trinidad enfrentó a Bernard Hopkins en el Madison Square Garden con un récord perfecto de 40-0.
Hopkins dominó el combate y en el duodécimo asalto envió al puertorriqueño a la lona. Tito logró levantarse, pero su padre y entrenador, Félix Trinidad Sr., decidió que había visto suficiente y detuvo la pelea.
Tito perdió por primera vez como profesional. Su padre no podía saber qué habría ocurrido si continuaba, pero sí podía evitar que recibiera más castigo. Trinidad regresó posteriormente al cuadrilátero y volvió a ganar.
Cotto: siete años después ocurrió nuevamente
El 26 de julio de 2008, Miguel Cotto llegó invicto, 32-0, a su pelea contra Antonio Margarito.
En el undécimo asalto, luego de una pelea de enorme desgaste, Cotto cayó de rodillas, se levantó y poco después volvió a colocar una rodilla sobre la lona.
Su tío y entrenador, Evangelista Cotto, intervino para detener el combate. También fue la primera derrota de su carrera. Cotto regresaría, volvería a ser campeón y, tres años después, derrotaría al propio Margarito en una revancha.
Tito perdió su 40-0. Cotto perdió su 32-0. Ambos tuvieron la oportunidad de volver.
¿Por qué es tan importante la esquina?
Un boxeador está entrenado para levantarse, resistir y continuar.
Por eso su seguridad no depende únicamente de él. El árbitro, los médicos y particularmente su esquina también tienen la responsabilidad de reconocer cuándo continuar puede representar un riesgo innecesario.
La reciente muerte del puertorriqueño Prichard Colón, a los 33 años, vuelve a poner esa realidad en perspectiva.
Colón sufrió una grave lesión cerebral luego de su combate contra Terrel Williams en 2015, durante el cual reclamó golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza. Permaneció 221 días en coma y nunca regresó al boxeo.
Su situación fue distinta y no puede afirmarse que detener la pelea antes hubiese evitado su lesión, pero su historia permanece como un doloroso recordatorio de los riesgos que existen dentro del cuadrilátero.
Tirar la toalla también puede ser proteger
Una esquina puede tener apenas segundos para decidir. Continuar o detenerse. Proteger el invicto o proteger al peleador.
Tito y Cotto perdieron aquella noche, pero pudieron regresar.
Por eso, tirar la toalla no siempre significa rendirse.
A veces significa aceptar que habrá campeonatos, victorias y otras peleas, siempre que primero se proteja a la persona detrás de los guantes.