Bogotá- Récords de taquilla, estadios llenos y reconocimientos internacionales marcaron el 2025 como uno de los años más decisivos en la carrera de Shakira, quien confirmó que su impacto trasciende la música para consolidarse como un fenómeno cultural, económico y generacional.
A sus 48 años, la artista colombiana volvió a ocupar el centro del pop latino global con Las Mujeres Ya No Lloran World Tour, su primera gira en siete años y la más ambiciosa de toda su trayectoria. El espectáculo inició el 11 de febrero en Río de Janeiro y rápidamente se convirtió en la gira latina más exitosa de 2025, además de un recorrido emocional por más de tres décadas de carrera.
A diferencia de otros montajes de gran formato —como los de Taylor Swift o Beyoncé— estructurados como actos independientes, el show de Shakira, con una duración cercana a dos horas y media, funciona como un relato continuo, donde cada canción dialoga con la siguiente y con la historia personal de la artista.
Una gira como relato personal
Desde Antología hasta Soltera, Shakira alternó sobre el escenario los himnos que la llevaron al estrellato con las canciones que definieron su etapa más reciente, marcada por la resiliencia, la ruptura y la reinvención personal.
Cada concierto se convirtió en una narración autobiográfica en movimiento, con una artista que baila, canta y dialoga con su público sin perder el hilo emocional. El tour, que contempla casi 100 conciertos y concluirá en febrero de 2026, reunió hasta mediados de diciembre a más de 3.8 millones de espectadores en América, según datos provistos por su equipo a EFE.
En países como Colombia, México, Ecuador y Chile, las presentaciones no solo agotaron localidades, sino que se transformaron en eventos nacionales, con ciudades enteras volcadas a recibir a una artista que convirtió su historia personal en un mensaje colectivo.
Del escenario a la ciudad
En Colombia, Shakira logró un hito sin precedentes al agotar entradas simultáneamente en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Cali. Según la Alcaldía de Bogotá, uno de sus conciertos en la capital generó un impacto económico de 17.1 millones de dólares y una ocupación hotelera superior al 90 %. En su natal Barranquilla, el efecto de su visita fue tan significativo que se reflejó incluso en el PIB trimestral de la ciudad.
En México, donde ofreció 12 conciertos en Ciudad de México ante 780,000 personas, la artista anunció nuevas fechas para 2026 y calificó esta etapa como la más grande de su carrera en ese país.
Mientras tanto, en Ecuador, sus tres conciertos en Quito congregaron a más de 105,000 asistentes y fueron descritos por autoridades locales como el mayor evento musical en la historia del país.
Reconocimientos y legado
El 2025 también fue un año de celebraciones artísticas. Shakira ganó el Premios Grammy a Mejor Álbum Pop Latino, el cuarto de su carrera, y conmemoró los 20 años de Hips Don’t Lie, uno de los temas que definió el pop global de los años 2000.
La canción fue reinterpretada junto al británico Ed Sheeran y el colombiano Beéle, en un gesto que conectó generaciones y volvió a situar a Barranquilla como eje de su identidad musical.
“Es hermoso ver cómo estas canciones siguen viviendo en nuevas generaciones”, dijo entonces la artista, cuyas composiciones superan los 6,100 millones de reproducciones globales. En 2025, además, se convirtió en la primera mujer en tener canciones con más de 100 millones de reproducciones en cuatro décadas distintas.
Fuera de los escenarios, Shakira amplió su perfil empresarial con la expansión internacional de Isima, su marca de cuidado capilar, que llegó a Europa y superó los 1,500 puntos de venta, y cerró un capítulo personal con la venta de la mansión que compartía con su exesposo, el futbolista Gerard Piqué, en las afueras de Barcelona.
Reconocida por Billboard como la mejor artista pop latina de todos los tiempos, Shakira cerró 2025 reafirmando una posición excepcional: la de una figura que sigue marcando época sin renunciar a la memoria de su propio camino.