Los gatos tienen formas muy particulares de comunicarse, orientarse y relacionarse con su entorno. Entender algunas de esas características puede ayudar a interpretar mejor su comportamiento y detectar cambios importantes en su bienestar.
La veterinaria Karina Rosa compartió seis datos que pueden servir como guía para el cuidado diario de estos animales.
Sus bigotes son una herramienta sensorial
Los bigotes ayudan a los gatos a orientarse, detectar cambios en el entorno y calcular si pueden pasar por espacios estrechos.
Por eso, no deben cortarse, ya que cumplen una función importante en su seguridad y percepción del espacio.
Son ágiles, pero su movilidad puede cambiar con la edad
Los gatos tienen una gran capacidad para saltar y desplazarse, pero con los años pueden aparecer cambios articulares que no siempre son evidentes.
Si dejan de subir a lugares que antes alcanzaban con facilidad o cambian su forma de moverse, conviene prestar atención y consultar al veterinario.
No perciben el sabor dulce como nosotros
Los gatos tienen muchas menos papilas gustativas que los humanos y no perciben el sabor dulce de la misma manera.
Al momento de comer, suelen guiarse más por el aroma, la temperatura y la textura de los alimentos.
También “leen” señales químicas
Entre la nariz y el paladar poseen el llamado órgano vomeronasal, que les permite detectar determinadas señales químicas, entre ellas feromonas.
Esto ayuda a explicar por qué a veces olfatean algo y luego permanecen con la boca ligeramente abierta.
Su hogar también influye en su bienestar
Los gatos necesitan espacios donde puedan sentirse seguros, descansar, esconderse y observar desde lugares elevados.
También es recomendable separar recursos como comida, agua y caja de arena, además de ofrecer rascadores, áreas de juego y un ambiente sin olores demasiado intensos.
Desde los 7 años necesitan más atención
A partir de esa edad pueden comenzar a presentarse cambios físicos o de comportamiento que pasan desapercibidos porque los gatos suelen ocultar el malestar.
Los chequeos veterinarios periódicos y una alimentación adecuada a su etapa de vida pueden ayudar a identificar necesidades a tiempo.