Latinoamérica- Hasta un 80 % de los estudiantes de nivel básico en México y otros países de Latinoamérica presentan un bajo nivel académico, principalmente en matemáticas, lectura e inglés, advirtió este martes el instituto educativo transnacional Kumon. La organización atribuye esta situación a las secuelas que dejó la pandemia de la Covid-19, como la falta de concentración, escasas habilidades de estudio y baja confianza en el aula.
“Los alumnos tienen problemas para concentrarse durante períodos sostenidos, en mayor medida que antes del Covid-19”, explicó Guillermo Parás Treviño, gerente de Expansión de Kumon y especialista en educación, al insistir en que es necesario seguir analizando los efectos de la pandemia, pese a que han pasado cinco años desde su inicio.
Frente a este panorama, la Unesco puso en marcha en mayo pasado el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) 2025, una evaluación aplicada cada cinco años en 16 países de América Latina. Su objetivo es medir el impacto de la pandemia en el aprendizaje y bienestar socioemocional de los estudiantes.
En México, la prueba se aplica en el estado de Nuevo León y se enfoca en alumnos de tercer y sexto grado de primaria, en materias como lectura, matemáticas y ciencias naturales.
Parás Treviño señaló que, además del bajo rendimiento en asignaturas clave, los estudiantes de nuevo ingreso muestran dificultades para resolver problemas básicos de álgebra. “Este rezago puede afectar su futuro académico e incluso limitar sus posibilidades de acceder a estudios universitarios”, advirtió.
Durante el último año, Kumon aplicó más de 45.000 pruebas de diagnóstico en México y Centroamérica, y en ocho de cada diez casos se reflejó un bajo nivel de competencia en matemáticas y comprensión lectora.
Para atender esta problemática, Kumon desarrolló el programa digital Connect, que permite a los estudiantes aprender mediante una tableta electrónica con programas individuales y didácticos. El sistema ofrece retroalimentación inmediata y promueve una comunicación más efectiva entre padres, alumnos y educadores.
Pese a los desafíos, Parás Treviño destacó que esta generación tiene una ventaja clave: el acceso a la tecnología. “Esto puede ser una herramienta para revertir el rezago, si se usa con propósito y acompañamiento”, concluyó.