San Juan— Lo que para algunos parecía un intercambio clandestino entre aficionados de aves terminó convirtiéndose en un caso federal que expuso una red de tráfico ilegal de especies migratorias en Puerto Rico. Cinco residentes de la isla se declararon culpables por violaciones a la Ley del Tratado de Aves Migratorias tras admitir que capturaban, intercambiaban y vendían aves protegidas mediante grupos privados de chat en internet.
De acuerdo con documentos judiciales divulgados por el fiscal federal W. Stephen Muldrow, los acusados utilizaban alojamientos temporeros para mantener las aves antes de ofrecerlas en ventas clandestinas. Entre las especies traficadas figuraban patos pintail de Bahamas, cercetas aliazul, gansos canadienses, patos joyuyos y palomas cabeciblancas, aves que normalmente forman parte de rutas migratorias protegidas por acuerdos internacionales.
Las autoridades federales sostienen que el esquema operaba mediante negociaciones privadas donde se acordaban precios y pagos para el intercambio de las aves capturadas ilegalmente. El caso ha generado curiosidad entre ciudadanos y defensores ambientales debido a la diversidad de especies involucradas y la manera en que presuntamente se utilizaban plataformas digitales para mover el mercado ilegal sin levantar sospechas.
Uno de los acusados, Héctor Rivera González, enfrenta hasta dos años de prisión luego de declararse culpable el pasado 22 de mayo. Mientras, Ricardo Morales Colón, Derline Cordero Galloza, Ezequiel Muñiz Salas y Edison Pérez Collado podrían enfrentar penas de hasta cinco años de cárcel por conspiración para violar leyes federales relacionadas al tráfico de aves migratorias.
La investigación fue realizada por el Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre, mientras el procesamiento está a cargo del fiscal federal adjunto Seth Erbe. Un juez federal determinará las sentencias finales en los próximos meses tras evaluar las guías federales y otros factores legales.