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Ramón Luis Rivera padre: el hombre que hizo de Bayamón el proyecto de su vida

Por Paola Soto • 30 de septiembre de 2026

El exalcalde de Bayamón falleció a los 97 años tras una extensa trayectoria política y de servicio público.

Hablar de Ramón Luis Rivera Rivera es hablar inevitablemente de Bayamón.

Durante más de dos décadas dirigió uno de los municipios más grandes de Puerto Rico y encabezó una transformación cuyos proyectos todavía forman parte de la vida cotidiana de miles de bayamoneses.

Este miércoles, 30 de septiembre de 2026, Rivera Rivera falleció a los 97 años, según confirmó su hijo y actual alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz. 

“Se fue tranquilo y con la satisfacción del deber cumplido”, expresó su hijo al comunicar el fallecimiento. 

Pero antes de convertirse en “Ramón Luis, padre”, como sería conocido después de que su hijo asumiera la alcaldía, su historia comenzó lejos de la ciudad que terminaría definiendo su carrera.

De una finca en Aguas Buenas a Bayamón

Ramón Luis Rivera Rivera nació el 21 de junio de 1929 y creció junto a nueve hermanos en una finca del barrio Juan Asencio, en Aguas Buenas.

Su familia tenía recursos limitados y su padre acostumbraba leer el periódico a trabajadores en el batey. Rivera contó años después que aquella exposición temprana a las noticias y a la política despertó su interés por los asuntos públicos. 

A los 16 años se mudó a Bayamón.

A los 22 se enlistó en el Ejército de Estados Unidos y participó en la Guerra de Corea, experiencia que posteriormente describiría como su “universidad”. Al regresar estudió administración de empresas y trabajó durante aproximadamente 15 años en Merrill Lynch mientras sostenía a su esposa, Angélica “Helen” Cruz Báez, y sus cinco hijos. 

La política llegaría después.

De legislador a alcalde

Su entrada a la política activa ocurrió en 1968, cuando resultó electo asambleísta municipal por el Partido Nuevo Progresista.

Posteriormente fue electo a la Cámara de Representantes por el Distrito 6 de Bayamón y ocupó el escaño entre 1973 y 1976. 

La alcaldía, curiosamente, no era inicialmente su objetivo.

Según relató posteriormente, fue el entonces líder político Carlos Romero Barceló quien insistió en que aspirara. Rivera aceptó finalmente la candidatura, ganó las elecciones de 1976 y comenzó a gobernar Bayamón en enero de 1977. 

Permanecería al frente del municipio hasta finalizar el año 2000.

Una ciudad que comenzó a transformarse

Su legado más visible está en las obras que impulsó.

Durante su administración se desarrollaron proyectos de infraestructura, cultura, recreación, salud y servicios municipales que ayudaron a transformar el perfil urbano de Bayamón.

Entre ellos estuvieron el Parque de las Ciencias, Ciudad Dorada para adultos mayores, el Museo Francisco Oller, el Archivo Histórico, los teatros Braulio Castillo y Francisco Oller, la Biblioteca Municipal Pilar Barbosa, el Parque de los Niños y un nuevo Centro de Gobierno Municipal. 

Su administración también impulsó proyectos viales como el Paseo Barbosa, caminos municipales y conectores que buscaban mejorar la comunicación entre comunidades. Asimismo, desarrolló instalaciones deportivas y recreativas que contribuyeron al crecimiento de Bayamón como centro urbano. 

Pero Rivera no concentró su administración únicamente en grandes construcciones.

Salud y servicios para las comunidades

Una parte importante de su gestión estuvo dirigida hacia las zonas rurales.

Documentos legislativos que posteriormente reconocieron su trayectoria destacan la creación y expansión de Centros de Diagnóstico y Tratamiento y dispensarios en comunidades, con el propósito de acercar servicios médicos a sectores que anteriormente tenían mayores dificultades para acceder a ellos. 

También impulsó proyectos para llevar agua potable a comunidades rurales, entre ellas Santa Olaya, Guaraguao Arriba y el sector La Peña, además de programas municipales de reforestación, ornato y protección ambiental. 

La cultura tuvo igualmente un espacio importante.

Teatros, museos y proyectos como el Paseo de los Artistas y Ciudad Torito buscaron reconocer figuras puertorriqueñas y crear espacios culturales dentro del municipio. 

Su influencia trascendió Bayamón

Rivera Rivera fue además una figura importante del Partido Nuevo Progresista, colectividad de la que fue miembro fundador y desde la cual defendió la estadidad para Puerto Rico. 

Tras la derrota electoral del PNP en 1988, asumió durante aproximadamente un año la presidencia del partido.

Sin embargo, nunca dio el salto hacia la gobernación.

Su carrera política permaneció principalmente vinculada a Bayamón y, posteriormente, a su papel como consejero y figura veterana dentro de su colectividad. Tras retirarse de la alcaldía continuó orientando a políticos y reclutando nuevos liderazgos.

Su trayectoria recibió incluso reconocimientos de figuras de distintas ideologías. En 2025, cuando el Senado de Puerto Rico lo reconoció como “Patriota, Hijo Predilecto de Puerto Rico”, portavoces del PNP, PPD, PIP y un senador independiente destacaron distintos aspectos de su trayectoria y estilo de servicio público.

El apellido continuó en la alcaldía

Cuando decidió no buscar otro término en las elecciones del 2000, comenzó otro capítulo de la historia política de su familia.

Su hijo, Ramón Luis Rivera Cruz, ganó la alcaldía y asumió el cargo en 2001.

El padre llegó a reconocer públicamente que su hijo había desarrollado capacidades administrativas superiores a las suyas y expresó orgullo por el respeto que había conseguido entre ciudadanos y distintos sectores del país.

La sucesión permitió también que muchas de las políticas y proyectos municipales iniciados durante su administración continuaran desarrollándose bajo una nueva generación.

“Simplemente trabajando”

En 2019, Rivera Rivera publicó sus memorias bajo un título que resumía cómo quería contar su propia trayectoria: “Bendecido; simplemente trabajando”.

Su filosofía sobre el servicio público aparecía reiteradamente en sus entrevistas. Hablaba de honradez, responsabilidad, trabajo y justicia social como valores necesarios para ocupar un cargo público.

Ese estilo quedó reflejado también en cómo otros políticos describieron su carrera. Al reconocerlo en 2025, legisladores tanto de mayoría como de minoría resaltaron su trato cercano, su capacidad administrativa y la importancia que daba al servicio directo a los ciudadanos. 

Una huella que permanece en Bayamón

La historia de Ramón Luis Rivera padre puede medirse en años electorales: más de dos décadas como alcalde, un término en la Cámara y décadas de participación política.

Pero también puede medirse simplemente recorriendo Bayamón.

Parques, carreteras, teatros, instalaciones de salud, proyectos culturales y espacios municipales todavía llevan la huella de decisiones tomadas durante su administración. 

Rivera Rivera dedicó gran parte de su vida pública a una misma ciudad y a una visión política que defendió hasta sus últimos años.

Ahora, con su muerte a los 97 años, termina la vida de uno de los alcaldes de mayor permanencia e influencia en la historia contemporánea de Bayamón.

Su nombre quedó ligado a la política puertorriqueña, pero su legado más tangible permanece donde decidió concentrar su carrera: en la ciudad que convirtió en el proyecto de su vida. 

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