Hoy el 21 no es simplemente un número.
Aparecerá en uniformes y estadios de las Grandes Ligas como homenaje a un puertorriqueño cuya historia cambió la manera en que el béisbol entiende el servicio a los demás.
Cada 15 de septiembre, Major League Baseball (MLB) celebra el Día de Roberto Clemente, una jornada dedicada a recordar tanto la extraordinaria carrera deportiva del carolinense como su compromiso humanitario.
Este año, todos los jugadores y personal en el terreno llevarán un parche con el número 21 en sus uniformes. Además, los nominados al Premio Roberto Clemente, antiguos ganadores y jugadores de ascendencia puertorriqueña tienen la opción de utilizar el número 21 durante la jornada.
Para los Piratas de Pittsburgh, equipo con el que Clemente desarrolló toda su carrera en las Grandes Ligas, el homenaje adquiere un significado todavía mayor: jugadores, dirigentes y entrenadores utilizan el número que acompañó al boricua durante gran parte de su trayectoria.
Mucho más que 3,000 imparables
Roberto Clemente Walker nació en Carolina, Puerto Rico, el 18 de agosto de 1934.
Durante 18 temporadas con Pittsburgh construyó una carrera que lo colocó entre las grandes figuras del béisbol.
Terminó con exactamente 3,000 imparables, promedio de bateo de .317 y 240 cuadrangulares. Fue seleccionado 15 veces al Juego de Estrellas, obtuvo 12 Guantes de Oro, cuatro títulos de bateo y fue reconocido como Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1966.
También ganó dos Series Mundiales y fue seleccionado Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1971, cuando Pittsburgh derrotó a los Orioles de Baltimore.
Sin embargo, explicar por qué existe un día dedicado a Clemente requiere mirar más allá de esos números.
Un legado fuera del terreno
Mientras construía su carrera deportiva, Clemente también utilizó su plataforma para ayudar a comunidades necesitadas y habló públicamente sobre las barreras y la discriminación que enfrentaban los jugadores latinos.
Su compromiso con los demás terminó marcando incluso los últimos momentos de su vida.
El 31 de diciembre de 1972, Clemente abordó un avión que transportaba ayuda humanitaria para las víctimas de un terremoto en Nicaragua.
La aeronave cayó poco después de despegar de Puerto Rico.
Clemente tenía apenas 38 años.
Meses después de su muerte, una elección especial permitió su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol en 1973. Clemente se convirtió así en el primer jugador latinoamericano exaltado a Cooperstown.
¿Por qué se celebra el 15 de septiembre?
La fecha tampoco pasa inadvertida.
El Día de Roberto Clemente coincide con el inicio del Mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos, que se extiende del 15 de septiembre al 15 de octubre.
De esta manera, la figura del puertorriqueño sirve también como punto de partida para reconocer las contribuciones de generaciones de jugadores latinos al béisbol de las Grandes Ligas.
Existe, además, una distinción importante: en Puerto Rico, el 18 de agosto, fecha de nacimiento del pelotero, también ha sido designado oficialmente como el Día de Roberto Clemente mediante legislación local.
Un premio que mantiene viva su misión
Quizás una de las mayores demostraciones de que Clemente trascendió el terreno es que uno de los reconocimientos más importantes de MLB lleva su nombre.
El Premio Roberto Clemente reconoce anualmente a un jugador que combine su desempeño y carácter con un compromiso destacado con su comunidad y la filantropía.
Cada una de las 30 organizaciones de Grandes Ligas selecciona a un candidato.
El reconocimiento busca precisamente mantener vivo aquello que convirtió a Clemente en una figura diferente: la idea de que ser un gran atleta también puede significar utilizar esa posición para ayudar a otros.
Conoce más sobre el Premio Roberto Clemente
El 21 sigue presente
Han pasado más de cinco décadas desde la muerte de Roberto Clemente, pero su presencia continúa en el béisbol.
Está en el premio que lleva su nombre. En los jugadores que crecieron inspirados por él. En las comunidades que conocen su historia. Y cada 15 de septiembre, vuelve a aparecer en los uniformes de las Grandes Ligas.
Para Puerto Rico, además, representa a uno de los deportistas que llevó el nombre de la isla a uno de los escenarios deportivos más importantes del mundo sin abandonar su identidad ni su compromiso con quienes necesitaban ayuda.
Por eso, este 15 de septiembre, cuando el 21 vuelva a aparecer alrededor de las Grandes Ligas, el homenaje no será únicamente para recordar estadísticas.
Será para recordar al hombre detrás de ellas.
Porque el número 21 fue grande por lo que hizo con un bate y eterno por lo que hizo por los demás.