Islas Galápagos, Ecuador– Más de medio siglo de investigación ininterrumpida ha permitido constatar que el pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus), actualmente en peligro de extinción, muestra una resiliencia notable frente a amenazas como la crisis climática, depredadores introducidos y cambios en su hábitat.
Entre el 26 y el 31 de julio de 2025, un equipo científico liderado por Dee Boersma, directora del Centro de Sentinelas de los Ecosistemas de la Universidad de Washington, recorrió las islas Fernandina, Isabela, Floreana, Santiago y Bartolomé para evaluar el estado de la especie. La expedición contó con la colaboración de la Fundación Jocotoco, el Parque Nacional Galápagos y el apoyo logístico de Silversea Expeditions.
Resultados del monitoreo
- 74 pingüinos censados: 73 adultos y 1 juvenil.
- 36 ejemplares marcados y medidos para seguimiento de salud y condición física.
- 92 nidos revisados, de los cuales 6 estaban activos, con huevos o pichones.
El método incluyó fotoidentificación para reconocer a cada individuo por sus marcas únicas, lo que permite monitorear su supervivencia y reproducción a lo largo del tiempo.
Alianzas para la conservación
En 2024, la Fundación Jocotoco firmó un acuerdo con el Centro de Sentinelas de los Ecosistemas para garantizar la continuidad de la investigación. La colaboración con el sector turístico, a través del uso del buque Silver Origen como base logística, refuerza el vínculo entre turismo responsable y conservación de la biodiversidad.
Especie clave para el ecosistema
“A pesar de las amenazas, la resiliencia de esta especie es sorprendente”, señaló Boersma. Por su parte, Eliécer Cruz, director del Programa Galápagos de la Fundación Jocotoco, recalcó que proteger al pingüino de Galápagos es esencial para el equilibrio del ecosistema marino-costero.
Con esta información, los investigadores pueden diseñar estrategias más efectivas para enfrentar amenazas como el cambio climático, la presencia de ratas y gatos ferales, y la pérdida de hábitat.