Servicios Combinados-El alza acelerada en el precio del petróleo —con el crudo WTI por encima de los 112 dólares y el brent rondando los 109— ya comienza a sentirse directamente en el bolsillo de los consumidores, con aumentos sostenidos en la gasolina y presión adicional sobre el costo de vida.
La razón es sencilla: cuando sube el petróleo, sube la gasolina. Y el contexto actual apunta a que ese impacto continuará.
La crisis en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz —por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial— ha disparado los precios del petróleo más de un 60% en el último mes, alterando el mercado global y encareciendo el combustible refinado
Ese aumento ya se refleja en estaciones de servicio. En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina superó los 4 dólares por galón, un salto de 35% en apenas un mes, impulsado directamente por el encarecimiento del crudo
Para Puerto Rico, donde el precio depende casi en su totalidad de importaciones, el efecto es igual o más directo. Actualmente, el litro de gasolina ronda los 1.02 dólares, según datos recientes, pero expertos advierten que ese número puede subir rápidamente si el petróleo sigue escalando
De hecho, análisis económicos locales estiman que por cada aumento de 10 dólares en el barril de petróleo, el precio de la gasolina puede subir cerca de 8.4 centavos por litro. Si el aumento llega a 30 dólares —como ha ocurrido en semanas recientes— el impacto podría superar los 25 centavos por litro
Más allá del precio inmediato, hay un efecto en cadena: el encarecimiento del combustible eleva los costos de transporte, alimentos y servicios, lo que presiona la inflación y reduce el poder adquisitivo de los consumidores.
Aunque rumores de una posible tregua en Medio Oriente han provocado leves bajas temporales en el petróleo, analistas coinciden en que no se trata de un cambio de tendencia. Mientras no se normalice el flujo marítimo de crudo, los precios seguirán altos y cualquier alivio será momentáneo.
En otras palabras, el comportamiento actual del petróleo no es solo un dato de mercado: es una señal clara de que llenar el tanque seguirá siendo más caro en las próximas semanas.