Washington – Cientos de agentes federales y tropas de la Guardia Nacional patrullan las calles de Washington D.C. como parte de una campaña de seguridad impulsada por el presidente Donald Trump, quien esta semana asumió el control de la policía capitalina bajo una cláusula de la Home Rule Act de 1973. La medida, justificada por la Casa Blanca como respuesta a una supuesta “ola de crímenes”, ha sido rechazada por autoridades locales y organizaciones civiles.
Desde la noche del miércoles, miembros de agencias como el FBI, la Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realizan recorridos y establecen puntos de control en distintos sectores de la ciudad, incluyendo la Esplanada Nacional, donde se han desplegado vehículos blindados y efectivos armados.
La Casa Blanca informó que las operaciones, en las que participan 19 agencias, ya han dejado 45 arrestos por delitos como agresión y distribución de drogas, así como la detención de 29 inmigrantes indocumentados, varios con órdenes de deportación.
Trump activó unas 800 tropas de la Guardia Nacional y anunció que también tomará medidas contra campamentos de personas sin hogar y delitos cometidos por menores, sin precisar detalles. Asimismo, adelantó que buscará extender el control federal más allá de los 30 días permitidos por ley.
La decisión ha generado críticas de una coalición de organizaciones que defienden a personas sin hogar, que denuncian arrestos e internamientos “ilegales e inhumanos”. Según la coalición, la ciudad cuenta con pocos albergues para las aproximadamente 900 personas que duermen a la intemperie, y alertan que criminalizar la falta de vivienda “no resuelve el problema, desperdicia recursos y vulnera derechos y dignidad”.