En el veloz tránsito de la carretera PR-2 de Toa Baja, miles de personas pasan sin advertir que, a la altura del barrio Candelaria, se encuentra el promotor de la suerte Luis Matos, un billetero de 43 años. Diariamente, se establece allí con su mesa, una carpa y un gigantesco cartón que anuncia la disponibilidad de números de la Lotería Tradicional.