Mucho antes de que las mujeres puertorriqueñas pudieran votar y en una época en la que expresar determinadas ideas políticas podía traer persecución y exilio, Lola Rodríguez de Tió encontró en las palabras una manera de hacerse escuchar.
Dolores Rodríguez de Astudillo y Ponce de León nació el 14 de septiembre de 1843 en San Germán. Poeta, escritora y activista, su nombre terminaría estrechamente vinculado a la historia política y cultural de Puerto Rico.
Pero ¿por qué, 183 años después, todavía hablamos de ella?
La mujer detrás de otra “Borinqueña”
Uno de los momentos que marcó su historia ocurrió en 1868, año del Grito de Lares.
Rodríguez de Tió escribió una letra de contenido revolucionario utilizando la melodía de “La Borinqueña”, convirtiéndola en una expresión vinculada a la lucha contra el dominio español.
Es importante distinguirla de la versión que conocemos actualmente: la letra escrita por Lola no es la letra oficial del himno de Puerto Rico, sino su histórica versión revolucionaria.
Sus versos trascendieron la literatura y se convirtieron también en expresión política.
Sus ideas la llevaron al exilio
Defender públicamente sus posiciones tuvo consecuencias.
Lola y su esposo, el periodista y escritor Bonocio Tió, tuvieron que abandonar Puerto Rico y vivieron en lugares como Venezuela, Cuba y Nueva York.
Durante esos años, Rodríguez de Tió mantuvo vínculos con intelectuales y movimientos políticos antillanos. En Nueva York colaboró con el movimiento revolucionario y publicó poesía en Patria, periódico fundado por José Martí.
Su relación con Cuba también inspiró una de las imágenes más recordadas de su obra: Puerto Rico y Cuba como las dos alas de un mismo pájaro, una expresión de la hermandad que veía entre ambas islas.
¿Qué tiene que ver Lola con la bandera de Puerto Rico?
Su legado incluso alcanza uno de nuestros símbolos más reconocibles.
La Biblioteca del Congreso recoge que a Rodríguez de Tió se le atribuye haber sugerido utilizar la bandera cubana con sus colores invertidos como modelo para una bandera puertorriqueña.
La bandera revolucionaria de Puerto Rico fue presentada posteriormente en Nueva York en 1895 y con el tiempo se convirtió en la base de la bandera que conocemos actualmente.
Así, la relación histórica entre Puerto Rico y Cuba que Lola defendía en sus escritos también quedó reflejada en los símbolos de ambas islas.
Una mujer que desafió su época
Lola no escribió únicamente sobre política.
Publicó obras como “Mis cantares”, en 1876, y posteriormente Mi ofrenda, Claros y nieblas y Mi libro de Cuba. Su trabajo se extendió además a artículos, ensayos y otras publicaciones.
EnciclopediaPR la identifica como una pionera del movimiento feminista puertorriqueño, aunque señala que ella se describía como una mujer liberada más que como una feminista activa.
Su historia adquiere todavía más dimensión al recordar el momento histórico en que ocurrió: una mujer escribiendo, publicando, participando del debate político y defendiendo abiertamente sus ideas durante el siglo XIX.
Una voz que todavía habla de Puerto Rico
Rodríguez de Tió pasó sus últimos años en Cuba, donde continuó participando de la vida intelectual y cultural. Murió en La Habana en 1924, a los 81 años.
Sin embargo, su nombre permanece en Puerto Rico más de un siglo después de su muerte.
Está en nuestra literatura. En nuestra historia política. En los versos de aquella “Borinqueña” revolucionaria. Incluso aparece en la historia detrás de nuestra bandera.
Por eso, recordar su nacimiento no es solamente mirar hacia el pasado.
A 183 años de su nacimiento, Lola Rodríguez de Tió demuestra que una palabra escrita en el siglo XIX puede seguir hablando de Puerto Rico en pleno 2026.