Washington- El ascenso global de Bad Bunny no es un caso aislado, sino parte de un cambio cultural profundo: la consolidación de la música y el idioma español en la corriente principal estadounidense, coinciden expertos en cultura y comunicación.
Durante un panel sobre la influencia latina en los mercados, la periodista Sabrina Rodríguez del Washington Post estacó que “ha sido fascinante ver a personas que no hablan español disfrutar y emocionarse en sus conciertos en Puerto Rico”. Para Rodríguez, el fenómeno Bad Bunny refleja una transformación del consumo cultural en EE.UU., donde “ya no se espera que toda la música sea en inglés”.
El artista puertorriqueño, recientemente reconocido por Billboard como el máximo artista latino del siglo XXI, encarna la culminación de décadas de evolución musical iniciada por figuras como Gloria Estefan, Shakira, Ricky Martin y Daddy Yankee, y continuada por Karol G y Rauw Alejandro.
El profesor Albert Laguna, de la Universidad de Yale, señaló que Benito Antonio Martínez Ocasio “ha logrado exponer la complejidad de la historia latina y puertorriqueña a través de su arte”. Laguna, quien ofrece el curso “Bad Bunny: estética musical y política”, explicó que la enorme demanda por esta clase —actualmente con lista de espera— evidencia el interés por comprender cómo la música latina redefine las nociones de identidad y pertenencia.
Su más reciente álbum, “Debí tirar más fotos”, y su histórica residencia “No Me Quiero Ir de Aquí” en el Coliseo de Puerto Rico, con 31 funciones, consolidaron su papel como símbolo de orgullo cultural y motor económico: miles de fanáticos viajaron a la isla, dejando una significativa inyección a la economía local.
Sin embargo, su éxito también ha generado controversia. La próxima actuación del artista en el medio tiempo del Super Bowl 2026 ha provocado críticas de sectores conservadores y del presidente Donald Trump, quienes cuestionan que el espectáculo principal del evento sea en español.
Para Rodríguez, ese rechazo “no representa la realidad del mercado ni del público”. A su juicio, “hay una apertura creciente hacia el idioma español y la cultura latina. La gente busca conexión, autenticidad y ritmo, sin importar el idioma”.