Tampa, Florida.- Cada vez que entra al consultorio y observa cómo el rostro de sus pacientes se ilumina al leer su nombre en su identificación, la neuróloga puertorriqueña Angélica Rivera Cruz reafirma que está cumpliendo con parte de su propósito de vida. Para la doctora, el hecho de que sus pacientes se den cuenta de que habla español les brinda gran tranquilidad y contribuye a crear ese lazo inquebrantable entre el médico y el paciente, así como la confianza necesaria para llevar a cabo un tratamiento médico.