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Salud

La microbiota, clave para tratar la depresión: la investigación pionera de la bioquímica Anna Castells

Por Tatiana Matos Veloz • 8 de agosto de 2025

Uno de los hallazgos más relevantes del equipo de Castells es la relación entre la microbiota y los trastornos del estado de ánimo, especialmente la depresión.

Barcelona– La microbiota humana, ese complejo ecosistema de microorganismos que habita en nuestro cuerpo, podría ser la clave para prevenir y tratar enfermedades como la depresión, según la bioquímica catalana Anna Castells, una de las ganadoras del premio L’Oréal-Unesco “For Women in Science”.

La investigadora, licenciada en Biología y Bioquímica y máster en Neurociencias por la Universidad de Barcelona, lidera un laboratorio en el Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI) centrado en explorar el eje microbiota-intestino-cerebro y su influencia en la salud mental.

El segundo cerebro: el papel esencial de la microbiota

“La microbiota está en nuestra piel, el tracto reproductor y, sobre todo, en el intestino, donde ha sido descrita como ‘el nuevo órgano’ o ‘el segundo cerebro’”, señala Castells. Compuesta por bacterias, virus y eucariotas, esta comunidad microbiana no solo facilita vitaminas y ácidos grasos que el cuerpo humano no puede generar por sí solo, sino que también cumple funciones vitales en la digestión, la inmunidad y el funcionamiento cerebral.

Gracias a las tecnologías de secuenciación masiva, la ciencia ha avanzado en el conocimiento del microbioma —el conjunto del material genético de estos microorganismos—, permitiendo clasificar especies y estudiar sus funciones metabólicas. A pesar de que la mayoría de los estudios se han centrado en las bacterias, Castells destaca que los virus de la microbiota, que no son patógenos para el ser humano, también merecen atención por su potencial impacto.

Microbiota y depresión: nuevos caminos para la salud mental

Uno de los hallazgos más relevantes del equipo de Castells es la relación entre la microbiota y los trastornos del estado de ánimo, especialmente la depresión. En investigaciones recientes, han observado que trasplantar microbiota de pacientes con depresión a ratones sanos puede inducir conductas depresivas en los animales. Del mismo modo, la microbiota de personas con mejor capacidad cognitiva mejora el rendimiento mental de ratones receptores.

En un estudio de 2022, el equipo identificó un vínculo entre altos niveles de prolina —un aminoácido presente en alimentos como la carne— y síntomas depresivos. Descubrieron que ciertas microbiotas intestinales metabolizan más eficientemente la prolina, reduciendo su presencia en sangre y, con ello, disminuyendo los síntomas depresivos.

“La microbiota actúa como un regulador de la prolina en sangre. Las personas con microbiotas más eficientes en este metabolismo mostraban menos signos de depresión”, explica Castells.

Estos resultados fueron confirmados en modelos de ratón y en la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), un organismo que Castells ha utilizado desde su tesis doctoral en los Países Bajos para estudiar trastornos del neurodesarrollo.

Un futuro con nuevos tratamientos basados en microbiota

Castells defiende que la microbiota puede convertirse en un biomarcador clave para diagnosticar y tratar enfermedades mentales, como la depresión, e incluso reemplazar algunos tratamientos farmacológicos actuales por prebióticos o postbióticos personalizados.

“Es posible modular la microbiota para mejorar la salud mental. Estamos en los inicios de una revolución científica que podría transformar la forma en que tratamos patologías como la depresión”, concluye.

El premio L’Oréal-Unesco le permitirá profundizar en esta prometedora línea de investigación, abriendo nuevas posibilidades para el tratamiento no invasivo y personalizado de trastornos mentales mediante el estudio de la microbiota.

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