San Juan– Las constantes interrupciones en el servicio de agua potable continúan afectando la rutina de miles de familias, comercios, escuelas y hospitales en distintas regiones de Puerto Rico, una situación que ha generado preocupación entre expertos y residentes.
Para quienes enfrentan cortes recurrentes, la falta de agua va más allá de una simple molestia. Las interrupciones afectan tareas básicas del hogar, la operación de negocios y servicios esenciales, además de representar riesgos para la salud y la seguridad.
Ante este escenario, el Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico (CIAPR) solicitó una evaluación integral del sistema de agua potable para identificar las causas de las fallas y evitar que continúen afectando a las comunidades.
Según la entidad, el sistema que distribuye agua a los hogares depende de una compleja red de embalses, estaciones de bombeo, plantas de filtración, tanques de almacenamiento y tuberías, muchos de los cuales llevan décadas en operación y enfrentan desgaste por el paso del tiempo, fenómenos atmosféricos y limitaciones presupuestarias.
El Colegio reconoció la frustración de los ciudadanos que han tenido que lidiar con la falta del servicio y destacó la importancia de fortalecer la infraestructura para garantizar un suministro más confiable, especialmente ante huracanes, sequías y otras emergencias.
Los expertos sostienen que atender los problemas antes de que ocurran fallas mayores podría reducir interrupciones, mejorar la respuesta ante emergencias y evitar que miles de abonados sigan enfrentando la incertidumbre de quedarse sin agua.