Las intensas lluvias recientes en Puerto Rico han acentuado un desafío continuo: el mosquito Aedes aegypti utiliza el agua estancada para reproducirse, lo que incrementa el riesgo de dengue. Desde marzo, el Departamento de Salud extendió la orden ejecutiva sobre la epidemia del dengue hasta el 31 de diciembre de 2025, lo cual nos mantiene en alerta, especialmente en zonas urbanas.
Este llamado de atención implica la necesidad de mantener una vigilancia constante y tomar medidas preventivas. Objetos comunes en nuestros hogares, como tapas de botellas o platos, pueden convertirse en focos de cría en cuestión de días, pues el mosquito Aedes aegypti completa su ciclo de vida en apenas siete a diez días. Según las autoridades, la cooperación individual y comunitaria es crucial para interrumpir el ciclo de transmisión del virus y mitigar las molestias de las picaduras.
Acciones simples en nuestros hogares y comunidades son fundamentales. Inspeccionar los alrededores semanalmente para eliminar posibles criaderos, instalar mallas en puertas y ventanas, dormir bajo mosquiteros, vestir ropa de manga larga y usar repelentes avalados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) son medidas prácticas y efectivas.
La Unidad de Control de Vectores de Puerto Rico es la entidad que lidera las estrategias para monitorear y controlar esta especie. Actualmente, trabaja en alianza con el Departamento de Salud para atender las comunidades afectadas por el dengue y desarrollan proyectos de gestión integrada de vectores en Bayamón y Ponce.