San Juan- La presidenta de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico, Sonia Navarro, advirtió que el sector de restaurantes atraviesa una creciente presión económica debido al alza en costos operacionales, lo que ha complicado la apertura y sostenibilidad de negocios y ha incidido en un aumento en las quiebras.
Según Navarro, los operadores han agotado sus mecanismos internos para absorber incrementos, particularmente en costos energéticos, alimentos e insumos —muchos importados— que continúan afectando la viabilidad de los establecimientos.
La situación se agrava con el aumento en el costo del combustible, influenciado por conflictos en el Medio Oriente, lo que impacta directamente la cadena de suministro.
Las expresiones surgieron durante una reunión convocada por el senador Carmelo Ríos Santiago, en la que también participó representación del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio para analizar el incremento en quiebras dentro de la industria.
Actualmente, el sector cuenta con cerca de 4,901 establecimientos activos que generan más de 74,000 empleos directos, representando casi el 10 % del empleo privado en Puerto Rico. Sin embargo, este impacto económico se encuentra en riesgo debido a márgenes cada vez más reducidos y una caída en el consumo.
Navarro explicó que, aunque se proyecta crecimiento en ventas, al descontar la inflación el aumento es prácticamente nulo, lo que refleja un estancamiento real en la actividad económica del sector.
Además, indicó que cerca del 78 % de los restaurantes opera con márgenes menores al 8 %, lo que los coloca en una posición de alta vulnerabilidad financiera. A esto se suma un consumidor más cauteloso, lo que ha provocado una reducción en el gasto y una baja en ventas en casi la mitad de los establecimientos.
Ante este panorama, ASORE propuso varias medidas para aliviar la carga operacional, entre ellas la eliminación del impuesto al inventario, incentivos contributivos en la cadena de suministro, la eliminación temporera del arbitrio a combustibles (crudita) y la suspensión del IVU en alimentos preparados.
“Este es un momento determinante para implementar medidas ágiles, sensibles y estratégicas que salvaguarden uno de los sectores más dinámicos y esenciales de Puerto Rico”, concluyó Navarro.