Todos parecen culpables y nada es lo que parece. Esa sensación te acompaña en cada escena de GONE, un thriller psicológico puertorriqueño inspirado en hechos reales que parte de una tragedia familiar para explorar la culpa, los prejuicios y la rapidez con la que una versión de los hechos puede convertirse en una aparente verdad.
La película comienza con una frase atribuida a Ernest Hemingway: “El mundo rompe a todos, y después, muchos son fuertes en los lugares rotos”. La cita establece desde el inicio uno de los temas que parece acompañar la historia: qué queda de una persona después de atravesar una experiencia capaz de romperlo todo.
Sin revelar demasiado, GONE comienza con la muerte inexplicable de un niño de siete años. A partir de ese momento surgen preguntas, sospechas y distintas versiones de lo ocurrido. La historia juega precisamente con esa necesidad que tenemos de encontrar respuestas rápidas, incluso cuando todavía no contamos con toda la información.
Uno de los temas que sobresale es la maternidad y la doble vara con la que puede ser juzgada una mujer que intenta combinar su vida profesional con la crianza. El personaje interpretado por Laura Alemán permite observar esas expectativas: trabajar, criar, estar presente y mantener un balance que muchas veces parece imposible.
La pregunta que queda sobre la mesa resulta sencilla, pero incómoda: ¿juzgamos de la misma manera a una madre y a un padre?
La televisión ocupa también un espacio importante en la historia. GONE presenta “La Silla Roja”, un programa cuyo formato puede resultar familiar para quienes conocen la televisión puertorriqueña. Más allá de cualquier posible referencia, su presencia sirve para plantear una discusión sobre los límites entre informar, opinar y convertir una tragedia en espectáculo.
Ahí la película entra en un terreno donde un caso sin resolver puede generar ratings, comentarios, titulares y conversaciones en las redes sociales. Una opinión comienza a repetirse, se comparte y se viraliza hasta que la línea entre percepción y hecho se hace difícil de distinguir.
Ese planteamiento es, quizás, uno de los puntos que más invita a la reflexión: ¿cuánto puede influir la narrativa mediática en la manera en que juzgamos a una persona?
La identidad puertorriqueña de la producción también está presente. Laura Alemán, Axel Cintrón, Alfredo de Quesada y Tita Guerrero en su primer papel dramático forman parte del elenco junto a Joshua Pauta y Millie Ruperto. A esto se suman escenarios reconocibles de San Juan, Vega Baja, Dorado y la avenida Baldorioty de Castro, que sitúan la historia claramente en Puerto Rico y aportan cercanía a lo que ocurre en pantalla.
La película toca diversos temas pero su principal recurso está en la duda, pues presenta información suficiente para que el espectador construya sus propias teorías y, al mismo tiempo, encuentre razones para cuestionarlas.
Por eso, cuando parece que una respuesta es evidente, surge otra pregunta: ¿realmente lo es?
Al final, la frase que abre la película vuelve a tener peso: “El mundo rompe a todos…”
Tal vez la pregunta de GONE no sea únicamente qué ocurrió, sino qué sucede con quienes permanecen después de que todo se rompe. Y ahí cada espectador tendrá que sacar sus propias conclusiones.
Puedes verla en un cine de tu preferencia.