Gaza- A las puertas de 2026, el desánimo y el dolor marcan el ánimo de los palestinos en la Franja de Gaza, tras más de dos años de ofensiva israelí que el alto el fuego —en vigor desde mediados de octubre— no ha logrado detener por completo. La población vive entre ruinas, desplazamientos forzados y la pérdida constante de seres queridos.
“Gaza era hermosa, pero ahora estamos sumidos en una profunda devastación y un profundo dolor. No hay nadie entre nosotros que no haya perdido a un ser querido o su hogar”, relató Zuhair Mustafa, de 41 años, desde la Ciudad de Gaza, a pocos días de la Nochevieja.
Antes de la ofensiva iniciada en octubre de 2023, el fin de año se celebraba en la Franja —especialmente entre las familias cristianas, pero también entre musulmanes— con restaurantes abiertos y reuniones familiares. Hoy, ese ambiente ha desaparecido.
Sin motivos para celebrar
“¿Cómo puedo celebrar cuando nuestro hogar está bombardeado y hemos despedido a seis niños que esperábamos que estuvieran con nosotros en 2026?”, se pregunta Zuhair. Un sentimiento compartido por Mahmoud, quien asegura que la vida en Gaza “se detuvo” tras el 7 de octubre de 2023.
“Nuestro único deseo para el año nuevo es que sea un año de bondad y paz para toda nuestra patria, Gaza”, expresó.
Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, que forma parte del gobierno de Hamás, la ofensiva israelí ha dejado casi 71,000 palestinos muertos. Desde la entrada en vigor del alto el fuego, más de 400 personas habrían perdido la vida, de acuerdo con las autoridades sanitarias del enclave.
Una tregua frágil y una crisis humanitaria persistente
Aunque el alto el fuego fue impulsado por Estados Unidos, el Ejército de Israel mantiene operaciones en Gaza, argumentando que actúa contra milicianos o sospechosos que se acercan a sus posiciones. Para la población civil, la tregua no se traduce en una mejora real de las condiciones de vida.
Datos del Grupo de Gestión de Refugios (CCCM), avalado por la Organización de las Naciones Unidas, indican que un millón de personas —de una población total de dos millones— viven en unos 800 campamentos de desplazados. Además, cerca del 80 % de las estructuras de Gaza han resultado dañadas por la ofensiva, dejando a la mayoría de la población sin un hogar permanente.
“La gente camina como zombis”
“Nada nuevo. Invierno, tiendas de campaña, inundaciones… La gente está realmente cansada. Van como zombis por las calles”, describió Muhannad Al Kurdi, desde la ciudad de Gaza, donde barrios enteros permanecen arrasados.
Las lluvias y el frío de las últimas semanas han agravado la crisis humanitaria, mientras la reconstrucción sigue siendo una promesa lejana. Entre toneladas de escombros, Mohamed Abu Salama, de 28 años, pidió al mundo que “mire a Gaza” y permita la entrada de más ayuda humanitaria mediante la apertura de los cruces fronterizos.
A las puertas de un nuevo año, Gaza no espera celebraciones, sino el fin de la violencia, la reconstrucción y una paz que aún no llega.