Nueva York– La Fiscalía federal concluyó este jueves sus alegatos finales en el juicio que se celebra en Nueva York contra el rapero y empresario Sean Combs, conocido como Diddy, acusándolo de haber dirigido una red criminal durante más de veinte años con ayuda de asistentes y empleados leales.
Según explicó la fiscal adjunta Christy Slavik al jurado, Diddy era el líder de una “empresa criminal” en la que sus empleados sabían que “su trabajo era decirle que sí a todo”, mientras el artista cometía delitos como tráfico sexual, proxenetismo, agresión y sobornos.
El caso, que ha captado atención mediática internacional, se centra en los testimonios de Cassie Ventura, expareja de Combs, y otra mujer identificada como Jane, quienes relataron haber sido obligadas a participar en maratones sexuales con trabajadores del sexo, conocidos como “freak offs” o “noches del rey salvaje”, mientras Combs observaba y se masturbaba.
Durante su intervención, Slavik presentó como evidencia mensajes de texto, grabaciones de audio, facturas de vuelos y hoteles pagados por Combs a trabajadores sexuales, además de testimonios de asistentes que facilitaron encuentros y encubrieron actos de violencia. Entre ellos, se mencionó a su exjefa de gabinete, Kristina Khorram, quien incluso habría gestionado un soborno de $100,000 a un guardia de seguridad de un hotel para ocultar imágenes de una agresión física contra Cassie.
Diddy, de 55 años, enfrenta cinco cargos graves: uno por asociación ilícita, dos por tráfico sexual y dos por transporte con fines de proxenetismo. De ser hallado culpable, podría enfrentar una sentencia máxima de cadena perpetua.
El juicio continuará este viernes con los alegatos de la defensa, tras lo cual el jurado recibirá las instrucciones finales para comenzar el proceso de deliberación.