Naciones Unidas- El secretario general de la ONU, António Guterres, hizo este lunes un llamado a los países para que el aumento en el gasto en defensa no se haga a costa de la ayuda humanitaria y al desarrollo, en momentos en que la comunidad internacional enfrenta crecientes tensiones y desafíos financieros.
“Si un país considera que debe incrementar su gasto en defensa, debe hacerlo con recursos propios, no reduciendo la ayuda a los pueblos más desprotegidos del mundo”, subrayó Guterres en conferencia de prensa.
La declaración llega días después de que los miembros de la OTAN acordaran de forma casi unánime aumentar su inversión en defensa hasta el 5 % del PIB en los próximos años, una decisión que ha generado preocupación en los sectores humanitarios por el posible desvío de fondos.
Un llamado desde la Conferencia de Sevilla
Guterres se encuentra en Sevilla (España) participando en la IV Conferencia Internacional para la Financiación del Desarrollo, que inició este lunes y busca revisar mecanismos globales de cooperación y financiamiento para países en desarrollo.
El jefe de la ONU describió el contexto actual como “uno de los momentos más difíciles” de su vida pública, pero celebró que, pese a las divisiones, se haya logrado avanzar con el llamado “Compromiso de Sevilla”, una declaración que da seguimiento a los acuerdos alcanzados en la conferencia de Adís Abeba de 2015.
“Hay un deseo sólido de la mayoría de la comunidad internacional para cambiar el sistema y permitir que los países en desarrollo se beneficien del progreso y el desarrollo”, afirmó.
Reforma o resistencia futura
Guterres también advirtió que el sistema financiero global debe reformarse antes de que los desequilibrios se tornen insostenibles.
“Sabemos que hay resistencias y que esencialmente es una cuestión de poder. Pero tenemos un mensaje claro al poder: es mejor vivir las reformas del sistema ahora, que sufrir las consecuencias cuando las relaciones de poder cambien”.
La conferencia se celebra en un contexto de reducción de los presupuestos de cooperación internacional por parte de algunas de las principales economías del mundo, lo que ha generado alarma entre organismos multilaterales y ONGs que alertan sobre el impacto en las poblaciones más vulnerables.