Arecibo – El sapo concho, único anfibio endémico de Puerto Rico y hoy convertido en fenómeno cultural por su aparición en el documental “Debí tirar más fotos” de Bad Bunny, continúa luchando por su supervivencia tras más de cuarenta años en peligro crítico. Su reproducción asistida —realizada por herpetólogos desde 1984— ha sido clave para evitar su desaparición.
“El personaje de Concho ha salido del anonimato”, afirmó a EFE Sondra Vega, bióloga de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo. La investigadora explicó que la popularidad del personaje inspirado en el Peltophryne lemur ha permitido llegar a públicos más amplios para educar sobre la especie. El anfibio, conocido por su nariz respingona y la frase “Acho PR es otra cosa”, enfrenta amenazas como pérdida de hábitat, depredadores y especies invasoras.
Vega relató que durante la residencia de Bad Bunny pudo observar el enorme interés del público por la especie, algo nunca visto en décadas de trabajo.
Reproducción asistida y liberaciones en el karso
Abel Vale Nieves, presidente de Ciudadanos del Karso, recalcó la necesidad urgente de crear un centro de reproducción local, ya que actualmente los sapos concho nacen en zoológicos de Estados Unidos y Canadá antes de ser transportados en condiciones especiales a Puerto Rico para su liberación.
En la finca El Tallonal, la organización ha creado tres charcas artificiales para facilitar el proceso reproductivo del sapo concho, que suele reproducirse intensamente tras fuertes lluvias. Una sola hembra puede liberar entre 1,000 y 3,000 huevos, alcanzando un máximo documentado de 15,000.
Los esfuerzos de conservación han logrado avances notables: hasta junio de 2025 se habían liberado 751,938 renacuajos, incluidos casi 59,000 solo en la temporada de verano.
Puerto Rico se prepara para su primer centro de reproducción
Para el DRNA, el reto sigue siendo enorme. “Menos del 5% de los puertorriqueños conocía al sapo concho antes de su estrellato con Bad Bunny”, afirmó Ramón Luis Rivera, asesor técnico de la División de Ecología. Un centro de reproducción en la isla permitirá investigación local, participación comunitaria y educación ambiental.
El DRNA aprobó el proyecto esta semana y falta solo la validación de la Oficina de Gerencia de Permisos. Su construcción tomaría entre un año y año y medio.
Mientras tanto, los conservacionistas esperan que “Concho” aparezca también en la gira mundial de Bad Bunny, comenzando el 21 de noviembre en República Dominicana, para llevar el mensaje de conservación más allá de Puerto Rico y lograr visibilidad global.