El gasto militar mundial alcanzó en 2024 un nuevo récord de 2,7 billones de dólares, lo que equivale a 334 dólares anuales por cada habitante del planeta, según un informe publicado este martes por la ONU.
El documento advierte que esta cifra, equiparable al producto interno bruto de todo el continente africano, abre una profunda brecha con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y amenaza la inversión en áreas prioritarias como salud, educación, empleo y adaptación climática.
De mantenerse el ritmo de crecimiento de la última década, el gasto podría ascender a 3,5 billones de dólares en 2030 y a 4,7 billones en 2035, multiplicando por cinco los niveles alcanzados al final de la Guerra Fría.
“El gasto militar excesivo no garantiza la paz. Estos recursos desvían inversiones necesarias en salud, educación, creación de empleo o protección frente a inundaciones y sequías”, advirtió el secretario general António Guterres al presentar el informe.
El reporte subraya que con apenas un 4 % del gasto militar global podría erradicarse el hambre para 2040, con un 10 % se lograría vacunar a todos los niños del mundo y con un 15 % se cubrirían las necesidades de adaptación climática de los países pobres.
El documento también cuestiona la idea de que la industria militar es un motor de empleo: 1.000 millones invertidos en defensa generan 11.200 empleos, frente a los 26.700 que producirían las mismas inversiones en educación o energías renovables, y los 17.200 en el sector salud.
La paradoja más evidente, añade el informe, es que África, pese a concentrar múltiples conflictos y guerras, apenas representa un 2 % del gasto militar global, aunque alberga al 20 % de la población mundial.