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Donald Trump y Oriente Medio: Transacciones a la carta

Por Ricardo Currás • 19 de mayo de 2025

El presidente de los Estados Unidos completa un viaje del 13 al 16 de mayo en Oriente Medio para anunciar acuerdos políticos y económicos en inteligencia artificial y militar.

Por: Ricardo Currás, Corresponsal de Punto Digital EE.UU.

Estados Unidos – El presidente Donald Trump ha repetido Oriente Medio como su primer viaje de relaciones diplomáticas. En esta ocasión, tres países del Golfo tuvieron su presencia. A saber: Arabia Saudita, que repite, Catar y los Emiratos Árabes Unidos.

Cuando ocupó por primera vez Casa Blanca, Oriente Medio también fue su primera salida, pero aquella vez incluyó Israel en el itinerario. Aunque al presente el rayo no cayó dos veces en el mismo lugar, hay que tener en cuenta que el primer dirigente internacional recibido en Washington D. C., en este segundo mandato de Trump, fue Benjamín Netanyahu, el presidente de Israel. Las razones de este viaje fueron anticipadas por Washington, junto a su vuelo a Roma por la muerte del papa Francisco.

En algunas zonas próximas a Oriente Medio hay complejidades políticas que se desatan como el efecto de la pirotecnia. Conflictos, inestabilidad, el azote del terrorismo, hambre, acceso al agua, la fragilidad de los derechos humanos, el trato y dignidad hacia la mujer, entre otros. Pero Oriente Medio le representa a los Estados Unidos una zona de influencia, planificación global estratégica y negocios. Este último dato conveniente por el poder del petróleo y los países que dominan regionalmente.

Arabia Saudita fue el primero de Trump en su traslado por cuatro días. Allí las cifras billonarias fueron anunciadas para contratos en recursos minerales, cooperación aeroespacial y médica, y entendimientos en materia de energía y gubernamentales. Sin embargo, la pieza destacada por Casa Blanca fue la compra de armas del gobierno saudita a los Estados Unidos, que fue descrita como «el mayor acuerdo de venta de defensa en la historia».

Estados Unidos y Arabia Saudita celebran 85 años del establecimiento formal de sus relaciones diplomáticas en 1940. De los estados en la región, Arabia Saudita está muy próximo a los intereses estadounidenses en materia política y comercial, además de sus reparos con respecto a China. Por lo que la oportunidad también fue aprovechada para que Trump estuviera como orador en un foro de inversión, que contó con la presencia de Elon Musk y otros ejecutivos que formaron su comitiva como: Sam Altman de Open AI, Larry Fink de Black Rock, Jensen Huang de Nvidia y Robert Ortberg de Boeing.

De otra parte, la visita fue propicia para anunciar la decisión estadounidense de levantar sanciones contra Siria, aunque no un endoso a su presidente de transición, que es un exlíder de al-Qaeda. Similarmente, Trump pidió que se normalicen las relaciones con Israel, que mientras expande sus ataques en Gaza, quedó fuera del viaje.   

La visita a Catar acentuó al discurso de la «Era dorada» que Trump manifestó cuando juramentó. Su capital, Doha, muy famosa por la celebración anual de un foro económico, sirvió para que su distintivo fuera cómplice. Estados Unidos y el gobierno catarí anunciaron la orden de compra de aviones Boeing e inversiones conjuntas para la industria aeroespacial, defensa, tecnología cuántica y seguridad marítima.

Las relaciones diplomáticas entre Catar y los Estados Unidos llevan un poco más de medio siglo. Desde 1972 ambos países han fijado su intercambio y Catar tiene peso regional. Ha servido como mediador entre Israel y Hamás, tiene lazos políticos con Irán, negoció el acuerdo entre la primera administración Trump y los talibanes de Afganistán, y la fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, ha sido su cabildera en el congreso estadounidense, además de planes para la construcción de un lujoso campo de golf.

Riad, Arabia Saudí, – El presidente estadounidense, Donald Trump, abrió el primer capítulo de su política exterior con un discurso en Arabia Saudí en el que llamó a dejar detrás el intervencionismo occidental en Oriente Medio y respaldó a una «nueva generación de líderes» que reconduzca la compleja región a través de los negocios y la inversión

Los Emiratos Árabes Unidos fueron el cierre de oro porque define este recorrido como el viaje para y por la inteligencia artificial. Ojo con esto: la infraestructura arábigo-estadounidense por la inteligencia artificial queda estipulada. Ambos gobiernos acordaron profundizar su cooperación en la fabricación de chips avanzados en inteligencia artificial. De esta manera Trump descarta la reacción de la administración Biden, cuando impuso la supervisión de las exportaciones de chips a Oriente Medio.

Pero la gestión posibilita otra cosa: reabre el acceso a las compañías estadounidenses en su carrera para dominar la inteligencia digital frente a China. El presidente y sus asesores saben que necesitan de los árabes y su estructura energética en beneficio del dólar. Claro está, levanta preocupación en sectores de la sociedad por lo que llaman «embajadas de dato». Es decir, alguna “injerencia externa” por el almacenamiento y producción de semiconductores o chips.

Las relaciones diplomáticas y estos tipos de viajes son para los empresarios y políticos como el refrán del «río revuelto ganancia de pescadores». La ganancia y las ventajas que se obtienen multiplican riquezas, empleos, influencia, privilegios, poder y propaganda.

En su contexto, Trump quiere traer inversión extranjera y que valide la reorientación de la política exterior estadounidense enfocada en el Indo-Pacífico.  

No obstante, las relaciones internacionales también invitan a pensar lo siguiente. En una charla virtual el viernes 9 de mayo, convocada por el Council on Foreign Relations de los Estados Unidos sobre Oriente Medio, y a cuatro días del viaje presidencial, especialistas analizaban la lógica de los acuerdos internacionales. Explicaban que los acuerdos se anuncian, pero su ejecución y fruto se ven con el tiempo. Es decir, «el enfoque de este viaje es de inversión frente a los problemas de la región», concluían.

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