Washington– El presidente estadounidense Donald Trump ha sido nominado formalmente al Premio Nobel de la Paz 2025, tras recibir el respaldo de dos entidades con capacidad legal para presentar candidaturas: el Gobierno de Pakistán, el pasado 21 de junio, y el congresista republicano Buddy Carter, quien envió una carta al Comité Nobel en Oslo el 24 de junio.
De acuerdo con los estatutos del premio, tanto gobiernos como miembros de asambleas legislativas nacionales están habilitados para postular candidatos, por lo que ambas nominaciones son válidas.
“Si fuera Obama, ya me lo habrían dado”
La candidatura no ha tomado por sorpresa a la comunidad internacional, dado que Trump ha expresado en numerosas ocasiones su interés en obtener el galardón. En octubre de 2024, afirmó: “Si yo me llamase Obama, me entregarían el Premio Nobel en diez segundos”, en referencia al reconocimiento recibido por su predecesor en 2009.
Trump sostiene que su gestión ha sido clave para desescalar varios conflictos internacionales, entre ellos:
- Israel e Irán, donde su presión pública fue “decisiva” para lograr el alto el fuego, según algunos analistas.
- India y Pakistán, quienes firmaron una tregua el 10 de mayo.
- Congo y Ruanda, que celebraron en la Casa Blanca una ceremonia para marcar el fin de hostilidades.
- Egipto y Etiopía, por la disputa del Nilo.
- La situación en Gaza, donde su propuesta incluyó el controvertido “autoexilio” palestino y planes de reconstrucción con inversión privada.
Entre la diplomacia y la vanidad
Sin embargo, su nominación ha generado escepticismo. El analista Michael Hanna, del International Crisis Group, destacó que Trump “no se siente sujeto a normas internacionales” y suele recurrir a una diplomacia transaccional, basada en intereses estratégicos más que en principios humanitarios.
Hanna subraya también que, si bien el papel de Trump fue visible en algunos escenarios, en otros su rol fue limitado o incluso simbólico, como en el caso del conflicto en el Congo, donde la necesidad mutua de un acuerdo ya existía.
En el trasfondo de algunas de estas mediaciones, apuntan expertos, hay intereses económicos, como el acceso a minerales raros en África o presiones a líderes extranjeros para facilitar agendas comerciales y estratégicas de Estados Unidos.
Un Nobel polémico en perspectiva
Aunque la candidatura es legalmente válida, aún queda por verse si el Comité Nobel considerará a Trump como merecedor del prestigioso galardón. En la historia del premio ha habido casos controversiales, y aunque la figura del expresidente divide opiniones, su perfil disruptivo podría, una vez más, desafiar las normas tradicionales del reconocimiento internacional a los esfuerzos por la paz.