Un nuevo análisis publicado en The Lancet Psychiatry revela que aproximadamente una de cada quince mujeres en el mundo (6,8%) experimenta depresión posparto durante el primer año después de dar a luz, mientras que una de cada dieciséis (6,2%) la padece durante el embarazo.
El estudio, liderado por Alize J. Ferrari de la Universidad de Queensland, analizó datos de 780 investigaciones que abarcan más de 2 millones de mujeres en 90 países.
Los resultados indican que la prevalencia del Trastorno Depresivo Mayor (TDM) es más alta en las primeras dos semanas tras el parto (8,3%), aunque se mantiene elevada durante todo el embarazo y hasta un año después.
El TDM va más allá del llamado “baby blues” e incluye síntomas como tristeza profunda, pérdida de interés, fatiga extrema y dificultad para afrontar la vida diaria.
Además, el estudio advierte que las herramientas de detección basadas en síntomas pueden sobreestimar los casos entre un 71% y un 122% en comparación con diagnósticos clínicos completos.
En términos regionales, la prevalencia más alta se registró en el sur del África subsahariana, mientras que las tasas más bajas se observaron en regiones de altos ingresos en Asia-Pacífico.
Expertos coinciden en que el embarazo y el posparto son etapas críticas para la salud mental, por lo que enfatizan la necesidad de mejorar la detección, prevención y tratamiento dentro de la atención materna.