Puerto Rico celebra la Semana de la Industria del Café, una tradición establecida por ley para reconocer el valor histórico, cultural y económico del grano. Pero detrás de cada taza existe una industria que todavía enfrenta el reto de producir suficiente café y conseguir las manos necesarias para recogerlo.
Para muchos puertorriqueños, el café forma parte de la rutina antes incluso de comenzar el día.
Una taza por la mañana, el olor a café recién colado en casa o una visita a una cafetería forman parte de una costumbre que atraviesa generaciones.
Pero detrás de esa taza existe una industria que comienza mucho antes, en las montañas de Puerto Rico, y que actualmente enfrenta importantes desafíos.
Del 27 de septiembre al 3 de octubre de 2026, Puerto Rico conmemora la Semana de la Industria del Café, según el calendario oficial de proclamas del Gobierno.
La celebración fue establecida mediante la Ley 259-2018, que declara la primera semana de octubre como un periodo para reconocer la historia y la importancia económica y social de la caficultura, coincidiendo además con el comienzo del pico de la cosecha.
Una industria que ayudó a construir Puerto Rico
El café no siempre fue simplemente una bebida.
Junto al tabaco y la caña de azúcar, fue una de las grandes industrias agrícolas que marcaron el desarrollo económico de Puerto Rico. La propia ley que creó esta semana conmemorativa reconoce el papel que desempeñó la actividad cafetalera en la economía y particularmente en las comunidades de la montaña.
Municipios como Adjuntas, Jayuya, Lares, Maricao, Yauco, Ciales, Utuado, Las Marías y San Sebastián, entre otros, han estado históricamente vinculados a su producción.
Además de generar actividad económica, los cafetales pueden formar parte de sistemas agroforestales y contribuir a la protección de terrenos y cuencas hidrográficas.
Sin embargo, la industria que Puerto Rico celebra esta semana también ha tenido que sobrevivir huracanes, cambios económicos, enfermedades y plagas, aumento en costos de producción y escasez de trabajadores.
Puerto Rico toma mucho más café del que recoge
Quizás uno de los datos que mejor permite entender la situación actual está en la diferencia entre lo que consumimos y lo que producimos.
El secretario de Agricultura, Irving Rodríguez Torres, indicó en agosto que Puerto Rico consume alrededor de 300,000 quintales de café, mientras que aproximadamente 34,000 quintales de producción local llegan anualmente a las plantas.
La diferencia obliga a recurrir a café importado para satisfacer la demanda.
Eso significa que el problema no es que en Puerto Rico no exista capacidad para sembrar más.
De acuerdo con el secretario, las plantaciones existentes podrían producir alrededor de 100,000 quintales, pero una cantidad considerable no llega a recogerse.
¿Una de las principales razones?
Faltan manos para recoger el café.
Café que está en la planta, pero no llega a la taza
La cosecha requiere trabajadores que recojan el fruto cuando alcanza el punto adecuado de maduración.
Agricultura sostiene que actualmente se pierde más café por la falta de recolectores que por la sequía que ha afectado distintas zonas del país durante 2026.
La sequía, sin embargo, también ha golpeado fincas. Productores han reportado granos vanos, daños asociados a la broca y pérdidas importantes en determinadas plantaciones. El impacto no necesariamente es uniforme: depende de la finca, su ubicación y las condiciones que haya enfrentado.
El panorama refleja una paradoja: Puerto Rico necesita importar grandes cantidades de café mientras parte del café que podría producir localmente enfrenta dificultades para ser cosechado.
También hay señales de recuperación
La historia reciente de la industria no es únicamente de dificultades.
Los huracanes Irma y María destruyeron una parte significativa de las plantaciones de café, árboles que requieren años para alcanzar plena producción.
Sin embargo, el Censo de Agricultura muestra señales de recuperación.
Entre 2018 y 2022, las ventas de café cultivado en Puerto Rico aumentaron de $4.8 millones a $18.1 millones, un crecimiento de aproximadamente 280%. El Departamento de Agricultura federal advierte que parte de ese incremento estuvo relacionado también con el aumento de los precios.
El Gobierno también ha impulsado la siembra de nuevos árboles. El Departamento de Agricultura informó que durante 2023 se habían producido y sembrado cuatro millones de árboles de café, equivalentes a más de 4,000 nuevas cuerdas.
¿Quién cultivará el café del futuro?
La industria enfrenta además una pregunta que va mucho más allá de la próxima cosecha.
¿Quién continuará trabajando el café puertorriqueño?
El relevo generacional se ha convertido en uno de los asuntos que Agricultura intenta atender. En 2025, por ejemplo, el Departamento y el Fondo de Innovación para el Desarrollo Agrícola desarrollaron una nueva fase de Agro Edu Barismo, un programa que lleva estudiantes de escuela superior hasta las fincas para enseñarles sobre cultivo, cosecha, procesamiento y preparación del café.
La intención es que las nuevas generaciones conozcan que la industria no termina detrás de la máquina de espresso.
Comienza sembrando.
Más que una taza
La Semana de la Industria del Café fue creada precisamente para reconocer a quienes mantienen viva esa cadena: desde el agricultor y el recolector hasta quienes benefician, tuestan, empacan, distribuyen y finalmente preparan el producto.
Y quizás esta semana también sea una oportunidad para mirar de otra manera esa taza que tomamos casi automáticamente.
Puerto Rico tiene tierra sembrada, una tradición cafetalera de siglos y una demanda que supera ampliamente la producción que actualmente llega al mercado.
El reto está en conseguir que más de ese café que nace en nuestras montañas termine realmente dentro de nuestras tazas.
Porque antes del aroma, del pocillo y del primer sorbo de la mañana, hubo una semilla, una montaña y unas manos que hicieron posible el café puertorriqueño.