Los gobiernos de Cuba, Jamaica, Haití y Bahamas comenzaron este jueves a evaluar los daños tras el devastador paso del huracán Melissa, uno de los ciclones más destructivos registrados en la región caribeña en los últimos años. El fenómeno dejó más de una treintena de muertos, miles de damnificados y enormes pérdidas materiales.
En Haití, la Dirección de Protección Civil confirmó al menos 24 fallecidos, la mayoría en el municipio de Petit-Goave, al sur de Puerto Príncipe, donde una riada arrasó viviendas y arrastró a familias enteras. Se reportan además 17 heridos, 18 desaparecidos, 1.156 familias damnificadas y 2.399 personas refugiadas en los departamentos del sur, Grand’Anse, Nippes y sureste.
“He perdido a cinco miembros de mi familia… El agua se los llevó”, relató entre lágrimas Jean Pierre, uno de los sobrevivientes de La Digue.
En Jamaica, Melissa tocó tierra como huracán de categoría 5, provocando cuatro muertes, un colapso del 70 % de la red eléctrica y daños graves en hospitales, aeropuertos y carreteras. Según el ministro de Energía, Daryl Vaz, más de 490.000 clientes —el 72 % del total— permanecen sin servicio. En tanto, el ministro de Desarrollo Comunitario, Desmond McKenzie, informó que 170 comunidades resultaron afectadas en las provincias del suroeste como Manchester, Saint Elizabeth, Hanover y Westmoreland.
En las Bahamas, Melissa impactó como huracán de categoría 1, inundando carreteras y aeropuertos en Rum Cay, San Salvador y Long Island, mientras que en República Dominicana se reportó una víctima mortal y más de un millón de personas sin agua potable. En Panamá, los efectos indirectos dejaron cuatro fallecidos —tres de ellos menores— y más de 1.100 afectados.
El oriente de Cuba fue una de las zonas más golpeadas: millones de personas quedaron sin electricidad e incomunicadas, con municipios inundados, cultivos destruidos y viviendas colapsadas. Los equipos de emergencia rescataron a más de 200 personas atrapadas por crecidas de ríos en provincias como Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo.
El presidente Miguel Díaz-Canel habló de “una madrugada muy compleja” y confirmó que 735.000 personas fueron evacuadas o protegidas en las seis provincias bajo alarma ciclónica.
La respuesta internacional comenzó de inmediato. Venezuela anunció el envío de 46 toneladas de ayuda humanitariaa Cuba y Jamaica, mientras que Estados Unidos ofreció asistencia “inmediata al pueblo cubano afectado” y Españaenviará un hospital de campaña a Jamaica.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó que más de 700.000 niños y niñas resultaron afectados por las inundaciones y “necesitan urgentemente alimentos, agua potable y saneamiento básico”.
Melissa deja así una estela de destrucción y emergencia humanitaria en gran parte del Caribe, con miles de familias desplazadas y regiones enteras aún incomunicadas.