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¿Cuánto de lo que llega a tu mesa realmente se produce en Puerto Rico?

Por Redacción Digital • 9 de septiembre de 2026

Detrás de cada alimento existe una historia sobre quién lo produjo, dónde se cultivó y cuánto dependemos del exterior para tenerlo disponible.

En el Día Mundial de la Agricultura, miramos más allá de nuestros platos: Puerto Rico mantiene una producción agrícola de cientos de millones de dólares, pero continúa dependiendo ampliamente de alimentos que llegan desde fuera de la isla.

Antes de que el arroz, las habichuelas, la carne, los plátanos o los vegetales lleguen a nuestra mesa, existe toda una cadena de producción y distribución que pocas veces vemos.

Y en Puerto Rico, una parte considerable de esa cadena comienza fuera de la isla.

Durante años se ha repetido que el país importa cerca del 85% de los alimentos que consume. El Food Security Data Center de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez utiliza esa cifra para describir la alta dependencia alimentaria del archipiélago. Food Security Data Center de la UPRM

Sin embargo, determinar exactamente cuánto de nuestra comida es importada es más complejo.

El Informe Económico a la Gobernadora 2024, de la Junta de Planificación, recoge un estimado de 2018 que situaba en 88.9% la proporción de alimentos consumidos en Puerto Rico que provenían de importaciones. El propio informe advierte que los datos posteriores disponibles no permiten calcular de la misma manera un porcentaje total más reciente.

Por eso, más que afirmar que hoy existe un porcentaje exacto, los datos permiten establecer algo con claridad: Puerto Rico continúa teniendo una alta dependencia de alimentos producidos fuera de la isla.

Depende de lo que pongamos en el plato

No todos los alimentos presentan el mismo nivel de dependencia.

Los datos de 2018 recopilados en el informe muestran que Puerto Rico importaba alrededor del 90% de las carnes, mientras que en productos específicos la dependencia alcanzaba 96% en cerdo, 90% en carne de res y ternera y 96% en pescados y mariscos.

En otros productos básicos de nuestra alimentación, las cifras eran todavía mayores: prácticamente todo el arroz disponible para consumo provenía del exterior, según esos datos.

Pero hay otra cara de la historia.

Productos como la calabaza, berenjena y chayote mostraban una participación mucho mayor de producción local. Es decir, la pregunta de cuánto de nuestra comida realmente se produce aquí no tiene una sola respuesta: depende de lo que llevemos a la mesa.

Puerto Rico sí produce

Aunque la dependencia de las importaciones continúa siendo elevada, la agricultura puertorriqueña mantiene una producción significativa.

El Censo de Agricultura de 2022 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos contabilizó 7,602 fincas y 494,481 cuerdas de terreno agrícola, equivalentes al 21.9% del terreno de Puerto Rico.

Ese año, el valor de los productos agrícolas vendidos alcanzó aproximadamente $703 millones, un aumento de 45% en comparación con 2018.

La leche encabezó las ventas con $173 millones, seguida por las aves y productos avícolas con $111.2 millones. También forman parte de nuestra producción las hortalizas, plátanos, frutas, café, ganado y otros cultivos. 

Incluso algunos sectores mostraron una recuperación importante después de los huracanes Irma y María. Entre 2018 y 2022, las ventas de café aumentaron de $4.8 millones a $18.1 millones, mientras las de guineos y plátanos crecieron 58%, según el Servicio de Investigación Económica del USDA. 

Más ventas, pero menos fincas

Los números también revelan un contraste.

Puerto Rico pasó de 8,230 fincas en 2018 a 7,602 en 2022, una reducción de 628 fincas. Mientras tanto, el terreno agrícola aumentó ligeramente y el tamaño promedio de las fincas pasó de 59.3 a 65 cuerdas. 

Es decir, aumentó el valor de las ventas agrícolas, pero disminuyó la cantidad de fincas.

¿Por qué debería importarnos?

Hablar de producción local no es solamente hablar de escoger un producto puertorriqueño en el supermercado.

También es hablar de seguridad alimentaria.

Por su condición insular, Puerto Rico depende de cadenas externas para abastecer una parte considerable de su mercado de alimentos. Esa dependencia aumenta la vulnerabilidad ante fenómenos atmosféricos, interrupciones en el transporte y otros problemas que afecten las cadenas de suministro. Eso tampoco significa que Puerto Rico pueda o tenga que producir absolutamente todo lo que consume.

Pero sí abre una conversación necesaria:

¿Cuánto de lo que necesitamos para alimentarnos deberíamos ser capaces de producir aquí?

De nuestra tierra a nuestra mesa

En el Día Mundial de la Agricultura, reconocer a quienes trabajan la tierra también significa entender el papel que desempeñan en algo tan cotidiano como sentarnos a comer.

Quizás la leche sea de aquí. También el plátano, la calabaza o el café. Mientras tanto, el arroz, una carne o algún otro ingrediente pudieron recorrer miles de kilómetros antes de llegar a nuestro plato.

Detrás de cada alimento existe una historia sobre quién lo produjo, dónde se cultivó y cuánto dependemos del exterior para tenerlo disponible.

Hoy celebramos a quienes hacen posible que la comida llegue a nuestra mesa.

Pero también vale preguntarnos, antes del próximo bocado:

¿Cuánto de esa mesa nació realmente en Puerto Rico?

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