La Habana- La renuncia de Marta Elena Feitó como ministra del Trabajo de Cuba, tras sus polémicas declaraciones sobre la situación de personas en la calle, ha reavivado el debate sobre la creciente desigualdad y el deterioro de las condiciones sociales en la isla.
Feitó, quien encabezaba el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social desde 2019, aseguró esta semana en el Parlamento que en Cuba «no existen mendigos», sino personas «disfrazadas» que buscan una «vida fácil», exhortando a la ciudadanía a no darles dinero. Sus comentarios, ampliamente difundidos en redes sociales y medios independientes, generaron una ola de indignación pública.
La respuesta oficial no tardó. En menos de 24 horas, el presidente Miguel Díaz-Canel desautorizó sus declaraciones y calificó su postura como “desconectada de la realidad”. Para el final del día, Feitó presentó su renuncia al cargo.
Sin embargo, analistas consideran que la renuncia no zanja el problema de fondo: una creciente pobreza visible en las calles, agravada por años de crisis económica, reformas fallidas y políticas desiguales.
Un país en crisis
Los datos oficiales disponibles, aunque limitados, reflejan el impacto de una crisis prolongada. El Producto Interno Bruto (PIB) ha caído un 11 % en los últimos cinco años, la inflación ha triplicado los precios, y los salarios estatales están lejos de cubrir el costo de vida.
Según el Gobierno cubano, unas 310.000 personas –aproximadamente el 3 % de la población– viven en “situación de vulnerabilidad”, y entre 2014 y 2023 se identificaron 3.600 personas en condición de calle. Expertos estiman que las cifras reales podrían ser más altas.
El coeficiente de Gini, indicador internacional de desigualdad, ha pasado de 0.25 en 1989 a niveles entre 0.4 y 0.5 en la actualidad, acercando a Cuba a los niveles promedio de América Latina.
Economistas como Pavel Vidal y Mauricio de Miranda apuntan a factores internos, como la unificación monetaria de 2021, la dolarización parcial y los ajustes macroeconómicos asimétricos, que han castigado especialmente a jubilados y trabajadores estatales con ingresos en pesos cubanos (CUP).
Según estimaciones del investigador Pedro Monreal, el salario medio real ajustado a la inflación se ha reducido en un 33.5 % entre 2021 y 2024.
Consecuencias políticas
La renuncia de Feitó, aunque vista como una corrección por parte del Gobierno, ha generado cuestionamientos sobre la cultura política dentro del aparato estatal cubano.
El exdiplomático Carlos Alzugaray considera que el Parlamento fue cómplice por omisión: “Nadie cuestionó lo que dijo la ministra… hasta que intervino el presidente”.
También se ha señalado que Feitó es miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), lo que plantea dudas sobre si su postura era compartida internamente por otros líderes del partido único.
“La ministra no se mandaba sola”, recordó la investigadora Hilda Landrove, señalando que las decisiones ministeriales en Cuba son parte de procesos colegiados dentro del Consejo de Ministros y el PCC.
Una imagen de contraste
Las imágenes de personas hurgando en la basura frente a hoteles cinco estrellas como el Gran Muthu Habana, financiado con capital extranjero, han vuelto a poner en primer plano la contradicción entre el modelo turístico de alto nivel y la realidad cotidiana de muchos cubanos.
Para figuras como José, un hombre de 56 años que viaja desde Guanajay a La Habana para pedir comida o ayuda, la lucha diaria por sobrevivir en medio de la desigualdad no es un «disfraz», sino un reflejo de un país que enfrenta profundas transformaciones sociales y económicas.