Windsor, Reino Unido– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue recibido este miércoles con toda la pompa británica por el rey Carlos III y la reina Camila en el Castillo de Windsor, en su segunda visita de Estado al Reino Unido.
La jornada estuvo marcada por un paseo en carroza, desfiles militares, obsequios simbólicos y un banquete de Estado con 160 invitados, entre ellos líderes políticos y empresarios de alto perfil como Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia) y Sam Altman (OpenAI).
Ceremonia, regalos y simbolismo
El protocolo incluyó la colocación de una corona de flores en la tumba de Isabel II, anfitriona de la primera visita de Estado de Trump en 2019, y una visita a piezas de la Colección Real vinculadas a la historia de EE.UU..
Entre los regalos intercambiados, Trump obsequió a Carlos III una réplica de la espada del general Eisenhower de la II Guerra Mundial, mientras que el monarca británico le entregó un libro conmemorativo del 250 aniversario de la Independencia de EE.UU. y la bandera que ondeó en Buckingham el día de su investidura.
Banquete con historia
El banquete en el St. George’s Hall incluyó vinos y licores con referencias personales: un Oporto Vintage 1945, en honor a Trump como 45º y 47º presidente, y un Hennessy 1912, año de nacimiento de su madre escocesa.
Durante los discursos, Carlos III elogió “el compromiso personal del presidente para encontrar soluciones a conflictos insolubles”, mientras que Trump resaltó la “relación invaluable e irrompible entre EE.UU. y Reino Unido”.
Día político este jueves
Para este jueves está prevista la reunión de Trump con el primer ministro Keir Starmer en la residencia de Chequers, donde se esperan anuncios de cooperación en energía nuclear y grandes inversiones tecnológicas con compañías como Nvidia, OpenAI y Microsoft.
Protestas en Londres
La visita no estuvo exenta de rechazo. Miles de manifestantes salieron a las calles de Londres con pancartas, cánticos y proyecciones en protesta por la presencia del mandatario. Aun así, Trump disfrutó de la más alta demostración de cordialidad británica.