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Salud

Cambios en el estilo de vida podrían ayudar a proteger la memoria y reducir el riesgo de demencia

Por Mardelis Jusino • 13 de julio de 2026

La investigación mostró que un programa estructurado de dos años fortaleció la función cognitiva en adultos mayores de 11 países latinoamericanos.

San Juan — Si tiene antecedentes familiares de Alzheimer, padece hipertensión, diabetes, colesterol alto o simplemente le preocupa perder la memoria con el paso de los años, una nueva investigación ofrece un mensaje alentador: adoptar hábitos saludables podría ayudar a mantener el cerebro en mejores condiciones y retrasar el deterioro cognitivo.

Los resultados del estudio LatAm-FINGERS, presentados durante la Alzheimer’s Association International Conference (AAIC) 2026 y publicados simultáneamente en la revista científica The Lancet, demostraron que un programa estructurado de cambios en el estilo de vida mejoró la memoria, el razonamiento y la función cognitiva general en adultos mayores con riesgo de desarrollar demencia en 11 países de América Latina.

La investigación incluyó a 1,065 participantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay. Durante dos años, los investigadores compararon dos grupos: uno recibió orientación continua con ejercicio supervisado, asesoría nutricional, entrenamiento cognitivo, seguimiento de factores cardiovasculares y reuniones grupales, mientras el otro recibió recomendaciones generales de salud sin acompañamiento permanente.

Los resultados mostraron que quienes participaron en el programa estructurado obtuvieron una mejoría 55 % mayor en la función cognitiva global, además de avances significativos en memoria, velocidad para procesar información y capacidad para resolver problemas.

¿Qué significa esto para los pacientes?

Los investigadores enfatizan que no existe una dieta ni un ejercicio que por sí solo prevenga el Alzheimer, pero sí una combinación de hábitos saludables que puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

El programa incluyó cuatro pilares principales:

Según la investigadora principal del estudio, Lucia Crivelli, el éxito del programa radicó en adaptar estas estrategias a la cultura y realidad de cada país latinoamericano, utilizando alimentos y actividades familiares para los participantes.

Puerto Rico también enfrenta un reto creciente

En Puerto Rico, el envejecimiento acelerado de la población ha convertido la demencia en uno de los principales retos de salud pública.

De acuerdo con el Departamento de Salud de Puerto Rico, se estima que decenas de miles de personas viven con algún tipo de demencia, siendo la enfermedad de Alzheimer la causa más frecuente. La condición afecta principalmente a adultos mayores de 65 años y su riesgo aumenta con la edad, aunque enfermedades como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo también contribuyen a su desarrollo.

Asimismo, el Plan Integral para la Enfermedad de Alzheimer y Otras Demencias de Puerto Rico reconoce que el envejecimiento poblacional incrementará el número de personas afectadas durante las próximas décadas y destaca la prevención mediante estilos de vida saludables como una de las principales estrategias de salud pública.

Nunca es demasiado tarde para empezar

Los especialistas explican que muchos de los factores asociados con el deterioro cognitivo también afectan la salud del corazón. Por eso, controlar la presión arterial, mantener un peso saludable, hacer ejercicio con regularidad, dormir bien, mantenerse socialmente activo y seguir una alimentación balanceada benefician tanto al sistema cardiovascular como al cerebro.

La doctora Heather Snyder, vicepresidenta sénior de Relaciones Médicas y Científicas de la Alzheimer’s Association, señaló que uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el acompañamiento y el apoyo social marcaron una diferencia significativa en los resultados.

«Abordar múltiples factores del estilo de vida al mismo tiempo puede tener un impacto positivo en la salud cerebral y, en el futuro, incluso complementarse con nuevos tratamientos farmacológicos», sostuvo.

Para los expertos, el mensaje es claro: aunque no existe una cura para el Alzheimer, adoptar hábitos saludables desde ahora podría ayudar a preservar la memoria y la capacidad de pensar durante más tiempo, especialmente en personas con factores de riesgo.

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