Francia- Una auditoría de seguridad del Museo del Louvre realizada en 2018 ya alertaba sobre el balcón utilizado en el robo del pasado 19 de octubre, donde fueron sustraídas ocho joyas de valor patrimonial incalculable que aún no han sido recuperadas. El informe, revelado por el diario Le Monde, incluso mencionaba el posible uso de un montacargas para acceder, un elemento que coincide con el modus operandi de los ladrones.
La auditoría fue elaborada por expertos de la firma de joyería Van Cleef & Arpels, quienes identificaron “con gran precisión” la vulnerabilidad del balcón ubicado en la fachada del Louvre que da al río Sena, específicamente en la Galería de Apolo, donde se encuentran piezas históricas de alto valor.
Pese a que el estudio detallaba deficiencias graves en el sistema de seguridad del museo —incluyendo cámaras que no cubrían completamente la zona—, la Justicia francesa aún no ha recibido una copia del informe, lo que ha levantado interrogantes sobre el manejo interno de estos documentos.
Según Le Monde, el Louvre tampoco fue informado de esta auditoría durante el cambio de dirección en 2021. Fue solo tras el robo que la actual presidenta, Laurence des Cars, solicitó todos los documentos de seguridad de la Galería de Apolo de los últimos 25 años, descubriendo entonces la existencia del informe de 2018. El museo ya lo ha remitido a la Inspección General de Asuntos Culturales para que forme parte de la investigación oficial.
El robo del 19 de octubre —una operación relámpago que duró apenas 7 minutos— sigue bajo intensa investigación. La Fiscalía confirmó este martes cuatro nuevas detenciones, dos hombres y dos mujeres arrestados en la región de París. Los detalles sobre sus identidades y los cargos permanecen confidenciales, aunque filtraciones a la prensa indican que uno de los hombres sería el cuarto integrante del comando que ejecutó el robo dentro del museo.
Los otros tres presuntos participantes ya habían sido detenidos recientemente, y una mujer adicional continúa imputada por complicidad.
La auditoría de 2018 surgió en un contexto de creciente preocupación por el aumento de robos en París, especialmente en zonas donde se concentran museos, joyerías y casas de lujo. El documento —hasta ahora desconocido públicamente— constituye una pieza clave para entender cómo un punto vulnerable identificado hace seis años pudo ser explotado en uno de los robos más audaces cometidos en el museo más visitado del mundo.