Fuente: EFE
Santo Domingo – Este jueves se cumple un mes del derrumbe del techo en la discoteca Jet Set, una de las más reconocidas de la capital dominicana. La tragedia, ocurrida la madrugada del 8 de abril, dejó un saldo devastador de 233 personas fallecidas y cerca de 180 heridos, en lo que se considera uno de los peores desastres civiles en décadas en el país.
A un mes del suceso, las familias de las víctimas, acompañadas por miembros del clero, activistas y ciudadanos, realizaron una emotiva ceremonia religiosa en el lugar del siniestro. Allí, entre ruinas y escombros, se celebró una misa oficiada por la Diócesis Padre Montesinos, marcada por el dolor, la indignación y un clamor común: justicia.
Durante la ceremonia, los familiares, muchos con camisetas impresas con los rostros de sus seres queridos, alzaron la voz con consignas como «Queremos justicia, no queremos cuento». También colocaron flores, velas y fotografías en la entrada de la discoteca, convertida hoy en un símbolo de negligencia. Entre los carteles exhibidos, algunos mensajes resaltaban: “Jet Set: escenario de muerte por negligencia”, “Presidente Abinader, queremos justicia”, y “Sus voces callaron, pero sus memorias gritan justicia”.
Una de las imágenes más impactantes es la del cartel publicitario que aún permanece en pie frente al local, anunciando la actuación del reconocido merenguero Rubby Pérez, quien también perdió la vida en el colapso.
Mientras tanto, las investigaciones siguen su curso. El Ministerio Público, junto a la Policía Nacional, incautó formalmente los restos del edificio como parte del proceso legal. Existen al menos 40 querellas presentadas, y actualmente hay dos investigaciones activas: una a cargo de la Procuraduría General de la República, y otra de carácter técnico, liderada por la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie).
El director de Onesvie, Leonardo Reyes Madera, afirmó recientemente que los análisis estructurales están “bastante avanzados”. Entre tanto, crecen las interrogantes y críticas en torno a la gestión del propietario del local, el empresario Antonio Espaillat, presidente del conglomerado RCC Media, uno de los principales grupos de medios del país.
En una entrevista concedida el 23 de abril, Espaillat admitió que el techo presentaba fallas desde hacía tiempo. Reveló que incluso el mismo día del derrumbe se habían cambiado algunos plafones, pero reconoció que nunca se realizó una inspección formal de la estructura, a pesar de filtraciones constantes y advertencias del personal.
Testimonios de empleados confirman que caía agua y polvo del techo, señales que nunca fueron atendidas con responsabilidad. Una de las personas afectadas relató que su hermano, empleado del lugar, ya había denunciado las condiciones deterioradas sin que se tomaran acciones concretas.
Entre las víctimas se encuentran figuras públicas como el exbeisbolista de Grandes Ligas Octavio Dotel, la gobernadora de Montecristi Nelsy Cruz, el diseñador Martín Polanco, y un hijo del expresidente del Senado, Eduardo Estrella.
El presidente Luis Abinader declaró días después del accidente que el país merece saber “qué pasó, por qué pasó y cómo pasó”. Hasta ahora, las respuestas siguen pendientes y la presión social aumenta para que los responsables enfrenten consecuencias legales y se tomen medidas para evitar una tragedia similar en el futuro.