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A nueve años de María: las cifras y lecciones que Puerto Rico todavía recuerda

Por Redacción Digital • 20 de septiembre de 2026

Nueve años después, las cifras continúan dimensionando el alcance de aquella emergencia.

El huracán María tocó tierra en Yabucoa el 20 de septiembre de 2017 como categoría 4 y dejó a Puerto Rico sin electricidad, con gran parte de las comunicaciones colapsadas y comunidades aisladas.

El 20 de septiembre de 2017 quedó marcado en la memoria colectiva de Puerto Rico.

Aproximadamente a las 6:15 de la mañana, el centro del huracán María tocó tierra cerca de Yabucoa con vientos máximos sostenidos de 155 millas por hora, según el Centro Nacional de Huracanes.

A su paso, el sistema eléctrico sufrió daños generalizados, carreteras quedaron bloqueadas, comunidades fueron inundadas y miles de personas enfrentaron dificultades para conocer el estado de sus familiares.

Uno de los golpes más significativos ocurrió en las comunicaciones.

Una isla prácticamente incomunicada

Un día después del paso del huracán, el 95.2 % de los sitios celulares reportados en Puerto Rico estaban fuera de servicio, según datos de la Comisión Federal de Comunicaciones.

En 48 de los 78 municipios, el 100 % de los sitios celulares reportados estaban fuera de servicio.

La falta de señal convirtió tareas que hoy parecen sencillas —hacer una llamada, enviar un mensaje o comunicarse con los servicios de emergencia— en un reto para miles de familias.

Esa realidad también fue parte del trabajo de periodistas y fotoperiodistas que salieron a documentar la magnitud de la destrucción. Entre ellos estuvo el fotoperiodista puertorriqueño Ricardo Arduengo, quien recorrió diferentes comunidades mientras también enfrentaba las dificultades para comunicarse y conocer cómo se encontraba su propia familia.

Su experiencia representa la de muchos puertorriqueños que, mientras intentaban continuar con sus responsabilidades, desconocían qué había ocurrido con sus seres queridos.

Una cifra que comenzó a ser cuestionada

Otro de los debates que surgió después de María estuvo relacionado con el número de fallecimientos.

Durante los meses posteriores al huracán, el conteo oficial permaneció alrededor de las seis decenas de muertes directamente relacionadas con el desastre. El Instituto de Estadísticas de Puerto Rico señalaba en 2018 que el Departamento de Seguridad Pública atribuía entonces 64 muertes a María.

Pero distintas investigaciones comenzaron a encontrar un panorama mucho más amplio.

En mayo de 2018, investigadores vinculados a la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard publicaron un estudio en The New England Journal of Medicine basado en una encuesta representativa de 3,299 hogares alrededor de Puerto Rico.

El análisis estimó 4,645 muertes por encima de lo esperado entre el 20 de septiembre y el 31 de diciembre de 2017, al comparar la mortalidad posterior al huracán con el mismo periodo del año anterior.

Los investigadores también encontraron que la mortalidad durante ese periodo aumentó aproximadamente un 62 % y que cerca de una tercera parte de las muertes reportadas por los hogares estuvo relacionada con retrasos o interrupciones en el acceso a servicios de salud.

La cifra de 4,645 no representaba un conteo individual de certificados de defunción, sino una estimación estadística utilizada para intentar medir una emergencia cuyas consecuencias continuaron mucho después de que los vientos desaparecieran.

Posteriormente, el Gobierno de Puerto Rico revisó su cifra oficial utilizando otro estudio, realizado por George Washington University, y estableció 2,975 como el conteo oficial revisado.

Una emergencia que no terminó el 20 de septiembre

María dejó una de las lecciones más importantes de aquella temporada: el impacto de un huracán no se limita a las horas en que el sistema atraviesa la isla.

La falta de electricidad puede afectar hospitales y equipos médicos. La interrupción de las telecomunicaciones puede impedir pedir ayuda. Una carretera bloqueada puede aislar comunidades y dificultar el acceso a medicamentos, alimentos o combustible.

Nueve años después, el aniversario también abre nuevamente la conversación sobre la capacidad de Puerto Rico para enfrentar otro evento de gran magnitud.

Fortalecer la infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones, mantener rutas de acceso, contar con sistemas alternos y mejorar la coordinación entre el Gobierno, los municipios, las empresas de servicios esenciales y las comunidades forman parte de las lecciones que dejó María.

El huracán atravesó Puerto Rico en cuestión de horas.

Sus consecuencias, sin embargo, se extendieron durante meses y, para muchas familias, todavía forman parte de una historia imposible de olvidar.

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