La Habana- Cuba enfrentará prolongados apagones a nivel nacional este martes, con cortes que podrían dejar sin servicio eléctrico de forma simultánea a casi el 62 % del país durante el horario de mayor demanda, según datos de la Unión Eléctrica(UNE).
La isla atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, situación que se ha agudizado en las últimas semanas y que mantiene paralizados sectores clave de la economía. De acuerdo con la UNE, para el pico de consumo en la tarde-noche se prevé una capacidad de generación de apenas 1,200 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3,050 MW, lo que provocará un déficit de 1,850 MW y una afectación real estimada de 1,880 MW.
Las cifras reflejan niveles inusualmente bajos tanto de generación como de demanda. Esta última se ha reducido parcialmente por un frente frío que afecta a gran parte del país y disminuye el uso de aires acondicionados. No obstante, la generación continúa limitada por averías, mantenimientos y falta de combustible, lo que mantiene fuera de servicio a nueve de las 16 unidades termoeléctricas operativas, incluidas dos de las tres de mayor capacidad.
La generación termoeléctrica representa cerca del 40 % del sistema energético cubano. A esto se suma la paralización de centrales de generación distribuida por escasez de diésel, fueloil y lubricantes, aunque desde mediados de enero la UNE dejó de divulgar cifras oficiales sobre estos equipos. Estimaciones independientes indican que más de 1,000 MW en motores estarían actualmente fuera de operación.
Expertos señalan que la crisis energética responde a una infrafinanciación crónica del sistema eléctrico, administrado en su totalidad por el Estado desde 1959. Diversos cálculos estiman que serían necesarios entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para rehabilitar la red eléctrica nacional.
Por su parte, el Gobierno cubano atribuye la situación al impacto de las sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos sobre el sector energético y denuncia una “asfixia energética”. Los apagones diarios continúan afectando gravemente la economía cubana, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, y han sido detonantes de las principales protestas sociales registradas en los últimos años.